Sobre la Iglesia Católica

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18 Ene 2011

Mi amigo Ignacio Jiménez Soler escribió, hace más de dos meses, en su magnífico Blog Marcomplan, una entrada cuyo enlace pongo aquí para que lo lean quienes lo deseen.

 http://marcomplan.blogspot.com/2010/11/la-encrucijada-de-la-iglesia-catolica.html

 No he podido responderle antes, porque no he tenido tiempo. Ya he explicado en mi última entrada que no he podido escribir con la asiduidad que hubiera querido. Me ha ocurrido en otras dos ocasiones: unos proyectos inaplazables consumen el tiempo que debería dedicar al Blog.

 La Oratoria está fallando en la Iglesia Católica…  como en los políticos.

 Y cuando voy a responder a Ignacio, me doy cuenta de lo mejor que puedo hacer es reproducir lo que ya he escrito varias veces sobre asuntos que él aborda en su entrada. Recordaré varios: En primer lugar una entrada que titulé Cuándo va a regresar la Oratoria a la comunicación política.

 «Muchos pueden pensar que la Oratoria nunca había abandonado a la comunicación política.

¡Qué error!. La Oratoria está pasando por un auténtico Viernes Santo en la comunicación política. Sí, hay oradores excelentes- entres los últimos que más han demostrado la eficacia de las normas de la comunicación política están el Presidente de México, Felipe Calderón, y el de Estados Unidos, Barak Obama. Sin embargo, si contemplamos el panorama de varios parlamentos, ¿con qué nos encontramos, si queremos hablar en serio de comunicación política?. Se han convertido en lo que el periodista Víctor Márquez Reviriego calificó en cierta ocasión como «escribimentos». Los parlamentarios a los que, en alguna ocasión, sus partidos les dan la oportunidad de hablar en público- y que son la inmensa minoría de ellos- ejecutan la misma ceremonia. Primero, depositan el texto sobre el atril; después, pasan sus dedos varias veces sobre ellos- casi podríamos decir que «soban» el escrito-; a continuación, miran el texto, comienzan a leerlo y se convierten en palomas que están bebiendo agua; es decir, suben el cuello para mirar a los presentes y regresan al texto en el que encuentran refugio. Y así sucesivamente.

He aquí uno de tantos fracasos de la comunicación política.

¿Ocurre sólo en el Parlamento?. Muchas empresas se han venido dando cuenta, desde hace muchos años, de la importancia de las presentaciones o discursos, y de los debates, ruedas de prensa… Por eso, han formado a sus cuadros en la puesta en escena, una de las cuatro modalidades de la comunicación política.

La Iglesia Católica, que sí ha dado muestras de saberse poner al día en la comunicación empresarial, tiene una gran asignatura pendiente: la comunicación política y, más en concreto, la puesta en escena. Es decir, la Oratoria. Algunos maliciosos achacan al Concilio Vaticano II que la Iglesia tirase por tierra el Latín y la Oratoria. Ironías y críticas aparte, la Iglesia Católica, y más en concreto la española, haría muy bien en actualizar su comunicación política. ¿Más claro? Los sacerdotes tienen que reciclarse y, muchos de ellos, aprender a predicar. Tienen la oportunidad de mostrar la grandeza de la comunicación política cuando obispos o sacerdotes predican durante una misa retransmitida por televisión. La calidad de muchas predicaciones es, como dirían algunos andaluces graciosos, «un poquito pésima».

Lo mismo podríamos decir de los militares y de otras profesiones, pero por hoy, basta con estas indicaciones sobre comunicación política».

Así pues, la encrucijada de la Iglesia Católica es la misma  que la de la mayoría de los políticos. Y si hablamos de quienes no «practican» el Catolicismo, miremos también las cifras de quienes se abstienen de la política. O el desprestigio de los políticos en España, en Italia y en otros países. Desde hace dos años, y mes a mes, la clase política ocupa el tercer lugar entre las preocupaciones de los españoles. No la Iglesia Católica.

 También escribí el verano pasado una entrada que titulé:

 Las claves del Románico, de Peridis, desde el Campo Antropológico, de Gustavo Bueno

 «Durante el mes de Agosto de este año 2010, la 2 de Televisión Española ha venido emitiendo los capítulos de Las claves del Románico, de 2002. El director de esta serie es José María González Pérez, al que conocemos por “Peridis”, pues así firma él sus viñetas de humor, en las que comenta la actualidad y que publica El país.

Quien más me importa e interesa, en esta entrada del Blog, es el González Pérez arquitecto, aunque en esta entrada le llame Peridis, porque así le conoce gran público. El Peridis arquitecto es mucho menos conocido, no pertenece a la élite de los arquitectos famosos, pero para mí tiene más importancia que la mayoría de ellos, porque representa una concepción más completa del mundo. Con la figura de José María González Pérez podemos ilustrar, y así lo hago yo en mis clases, la Teoría del Campo Antropológico, de Gustavo Bueno, que me parece muy bien fundada y que nos permite interpretar mucho mejor los acontecimientos diarios y períodos históricos. La distribuidora Divisa, de Valladolid, que tiene un  fondo de películas y documentales excelentes, comercializa los tres DVDs con los diversos capítulos.

En cuanto a Gustavo Bueno, el gran filósofo español, ya le he mencionado varias veces en este Blog. Él denomina a su filosofía Materialismo Filosófico, que contiene teorías sobre prácticamente todas las ramas de la filosofía. Más en concreto, y cuando expone su filosofía sobre la política, Bueno desarrolla su Teoría del Campo Antropológico y su Teoría sobre las Capas del Cuerpo Político. En esta entrada, sólo me ocuparé de la primera.

Para captar qué es una sociedad- en este caso concreto, la sociedad del Románico-, concebimos que está inmersa en un «espacio antropológico». Bueno piensa que es un mundo tridimensional, según tres dimensiones esenciales: un eje circular, un eje radial y un eje angular. En la realidad, no podemos disociar unas de otras estas dimensiones. Es lo mismo que ocurre con un cuerpo real: no podemos disociar la longitud de la latitud o de la altura o recíprocamente. Pero esto no excluye la posibilidad de reconocer una disociación esencial.

El eje circular

En sus documentales sobre el Románico, Peridis expone las relaciones entre las personas durante el Románico, las características permanentes y cambiantes que tuvieron dentro de los Monasterios, Conventos, Catedrales, Colegiatas… y con la Monarquía y el pueblo. Que las personas y organizaciones sean heterogéneas no quiere decir que no puedan converger. Claro que lo hacen: se adaptan, es decir, mantienen relaciones de subordinación y de coordinación. Esto es muy importante para entender qué es la comunicación política.  Presenta a los benedictinos como la primera multinacional y explica cómo las órdenes religiosas se han ido sucediendo unas a otras porque, cuando una decaía en sus costumbres y perdía el sentido de su misión, venía otra para reformar y completar lo que la otra había hecho. Por eso, después de los benedictinos vinieron los cistercienses, los premostratenses, y así sucesivamente.

Para mostrarnos esa historia de las relaciones de coordinación y subordinación entre las personas, Peridis demuestra una gran capacidad de comunicación. Notamos que le interesan los demás, que habla con ellos no como medios para realizar un documental, sino porque sabe la importancia que las personas tienen para explicar el arte románico. Peridis representa un modelo de cómo comunicar políticamente. Busca información sobre objetivos, planes y programas de los hombres del Románico y la búsqueda de quienes conocen lo que ocurría en aquella época. Así deberían buscar la información los políticos para, después, formular objetivos y diseñar planes y programas para todos.

 El eje radial

Peridis muestra un gran interés por la relación de los hombres con las cosas. Ése es el eje radial en la filosofía de Gustavo Bueno. Desde la perspectiva del eje radial, la sociedad humana se nos presenta inserta en un entorno «natural» -bosques, tierras, ríos…- constituido por materiales utilizables (alimentos, vegetales, recipientes, etc, etc.). y que han de poder ser transformados en objetivos de operaciones de producción.

Bueno dice que hay que subrayar el carácter de utilizables -lo que implica la inserción de los materiales naturales en un sistema cultural, tecnológico, etc-. Me parece que es uno de sus grandes observaciones. Pienso que podemos diferenciar a cualquier político que manifieste sus opiniones no tanto por su pertenencia a un partido, sino en tanto en cuanto tiene en cuenta al eje radial. Y esto es esencial en la auténtica comunicación política, que es muy distinta de la que emplean los demagogos y mistagogos.

Peridis pregunta continuamente cómo hacían las cosas los hombres del románico. Y lo mismo pregunta a un monje de Silos que emplea la misma técnica que en siglo XI, que a profesionales dedicados a la reconstrucción de monumentos. Después, me he informado, en la Wikipedia, de que José María Pérez fue en 1985 el promotor-fundador del Programa de Formación y Empleo para jóvenes en la Recuperación del Patrimonio, Escuelas Taller y Casas de Oficios, desarrollado por el INEM y el Fondo Social Europeo, que ha promovido y facilitado la formación de artesanos especialistas en la conservación del patrimonio, más de 150.000 jóvenes en toda España e Hispanoamérica.

Si tenemos en cuenta el desprestigio que el trabajo manual ha tenido y sigue teniendo en España- parece que ganarse la vida con las manos va a quedar sólo para los emigrantes-, Peridis indica el camino para que los políticos cambien de rumbo y dignifiquen la Formación Profesional. Si uno de los resultados de la crisis económica actual fuera éste, la sociedad española ganaría, y mucho. Una de las metas de una auténtica comunicación política debería ser cambiar la mentalidad de los españoles sobre el trabajo manual. Y si no lo hacen los políticos, es responsabilidad de quienes constituimos la sociedad civil. Para eso están las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (TICs), que tan efectivas pueden ser en estos momentos: correos electrónicos, Páginas Webs, foros, redes sociales…

 El eje angular

 Desde la perspectiva del eje angular, una sociedad humana se nos presenta como envuelta por otros sujetos (númenes o, también, inicialmente, otros hombres que no pertenecen al conjunto de referencia ). Peridis expone muy claramente cuáles eran las relaciones de los hombres del Románico con Dios. Nos va desvelando, en los diversos Capítulos, los aspectos de la Teología que tanto influyeron en aquellos hombres.

En mi libro Teoría General de la Información, he aplicado la Teoría del Campo Antropológico a las concepciones que sobre España han tenido Menéndez Pidal, Américo Castro y Salvador de Madariaga. El que más importancia dio al eje angular fue Américo Castro, para quien el mito de Santiago contribuyó decisivamente a la formación de España como nación.

Las claves del Románico es el mejor antídoto contra el anticlericalismo trasnochado, que sigue vigente no sólo en muchos sectores de la sociedad, sino en los políticos. Es posible ser un ateo inteligente y darse cuenta de la gran importancia económica del arte religioso para vitalizar las ciudades, villas y pueblos. ¿Quién llena los hoteles y restaurantes de muchos lugares sino el gran atractor que representa el arte religioso? Quien tiene un negocio que se sostiene gracias al arte religioso y, sin embargo, es anticlerical y niega que la Iglesia reciba ayuda para reconstruir sus monumentos, es un tipo ridículo, absurdo, risible, un personaje de comedia y de farsa. Gustavo Bueno es ateo y, sin embargo, se da cuenta de la gran importancia del eje angular en las sociedades. Desconozco si Peridis también lo es, pero sus documentales sobre el Románico demuestran que tiene una visión muy completa del mundo. Lo más paradójico es que la jerarquía eclesiástica española dé tan poca importancia a la comunicación política de sus tres ejes. Es la gran asignatura que no sólo no ha aprobado sino que ni siquiera ha cursado, dado el nulo empeño de la Conferencia Episcopal por promover la oratoria. Sólo esfuerzos individuales, como el de Juan José Beltrán, responsable de la campaña de la X a favor de la Iglesia Católica en la Declaración de la Renta, han demostrado la efectividad de la comunicación política cuando algunos eclesiásticos saben cómo actuar.»

Y ya que ha mencionado Ignacio Jiménez el trabajo de las ONGs, hay que reconocer el gran, el enorme y gran trabajo que están desarrollando las ONGs católicas en muchos países del Tecer Mundo.  O ahora, en España, durante la crisis. El gran acierto de Juan José Beltrán es, como diría Julián Marías, «haber puesto ante los ojos del mundo» lo que hacen los católicos en los tres ejes. 

 He escrito algunas entradas más sobre asuntos que aborda, pero tiempo habrá de volver sobre estos temas.

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Ignacio Jiménez

febrero 19th, 2011 at 12:57 am

Me doy por respondido. Gran entrada. Gracias.

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Acerca de este Blog

Felicísimo Valbuena de la Fuente es Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Catedrático en la Facultad de Ciencias de la Información.

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