Sobre el libro Educación Emocional, de Claude Steiner

En: Comunicación y Análisis Transaccional

9 Mar 2013

Ha pasado casi un mes sin que haya escrito en este Blog

He estado toda la semana pasada en la Fundación Gustavo Bueno, de Oviedo. Es la segunda vez que grabo lecciones de mi libro Teoría General de la Información. En esta ocasión, hasta once horas, que luego la Fundación sube a la Web. Así es como internautas de naciones muy diversas, aunque fundamentalmente iberoamericanos, pueden familiarizarse con la Gnoseología, o Teoría del Cierre Categorial, de Gustavo Bueno Martínez. En estas exposiciones, aplico la Gnoseología a distintas teorías especiales, que conforman la Teoría General de la Información. El tiempo que me ha llevado preparar mis intervenciones y el proceso de grabación me ha impedido realizar otras tareas. Entre ellas, responder a muchos correos y escribir nuevas entradas en este Blog. No es la primera vez que me ha pasado lo mismo. Espero no volver a repetirlo.
Ahora me voy a ocupar de un libro que considero muy original: Educación Emocional, de Claude Steiner.

Diferencias entre el libro de Daniel Goleman y el de Claude Steiner

Inmediatamente, me he acordado de Inteligencia emocional, de Daniel Goleman, que apareció en 1995 y del que se han vendido millones de ejemplares en muchos países. Recuerdo haber leído este libro con la atención puesta en los puntos de vista del autor que fueran originales. Al acabar, estaba convencido de a) lo más original del libro era su título, el sintagma “educación emocional”,  b) el contenido del libro recogía puntos de vista de muchos otros autores, no de Daniel Goleman y c) no se podía impartir un Curso de Inteligencia emocional con el famoso libro. Hace unos años, me pidieron un Curso de Inteligencia Emocional. A los asistentes les encantó, pero les dejé claro, desde el principio, que me iba a basar en el Análisis Transaccional, no en Goleman. Y es que Berne había tenido, treinta años antes, un éxito similar al de Goleman. La diferencia es que Berne tenía puntos de vista suyos, propios, originales.
Educación emocional ha tenido mucho menos éxito que el libro de Goleman. Sin embargo, me parece mucho mejor y más útil. Averiguar por qué no ha tenido más éxito, a pesar de que Steiner creó el sintagma “educación emocional” en 1979, exigiría un estudio aparte sobre el secreto del éxito. Me recuerda otro episodio de éxito en la historia del cine: Matrix. Claramente debe sus elementos fundamentales a otras dos películas anteriores: Total Recall (Desafío otal) y Dark City. Sin embargo, éstas no tuvieron el gran éxito de aquella.

Claude Steiner ha tenido una vida muy variada e interesante. Sus padres, huyendo de los nacionalsocialistas, recalaron en España (1941-1945), donde Claude aprendió español, que habla con entera fluidez. Al acabar la Segunda Guerra Mundial, marcharon a México (1945-1952)  y de ahí, a California. Allí fue el discípulo más cercano de Eric Berne. A la muerte de éste, editó una Antología de las obras de Berne – Beyond Games and Scripts-, que pronto verá la luz en español, gracias a Agustín Devós, el intrépido director de Editorial Jeder, de Sevilla.
Escribió dos libros sobre el alcoholismo, con un enfoque de Análisis Transaccional. También, otro muy sólido sobre los Guiones, con ideas importantes y atractivas. Sobre el terreno afectivo, ha escrito Cuando un hombre ama a una mujer y Educación Emocional.
Steiner escribe muy bien. Tan bien que avanzo una recomendación: Para obtener una panorámica del libro, leer los resúmenes de los diez capítulos. Después, puede utilizar el zoom para adentrarse en cada Capítulo.
El autor dedica las 90 primeras páginas a explicar qué es la Educación Emocional. Ya he dicho que resulta original. Y es precisamente cuando menciona el sintagma de Goleman cuando menos original resulta. Efectivamente, Steiner dice que Educación Emocional es la Inteligencia Emocional centrada en el corazón. Como definición, no me satisface. ¿Qué entiende Steiner por “corazón”?. Espero que, en una próxima edición, deje a un lado a Goleman y defina de manera más precisa qué entiende por Educación Emocional. Sin embargo, cuando enuncia los principios de la EE y cuando detalla la escala de la conciencia emocional, Steiner es creativo. Libra con elegancia la dificultad de dar con un estilo científico, sin caer en la prosa de algunos libros de Autoayuda.

Cómo formarse en Educación Emocional

En la segunda parte- Formarse en Educación Emocional-, expone las Reglas de la Economía de las Caricias, que Steiner ya había enunciado hace años. Con estas Reglas, una persona puede proyectar luz sobre sus sentimientos y un profesor impartir un Curso que atraiga el interés de los participantes. Steiner ofrece un material que puede activar las energías de un grupo, no sólo de una persona. Además comienza a sistematizar las que él llama Transacciones de Educación Emocional de las que identifica hasta 15 en todo el libro. Con lo cual, Steiner impulsa el estudio de las Transacciones, que Eric Berne desarrolló como un auténtico virtuoso en varios de sus libros pero, sobre todo, en Sex in Human Loving (que fue traducida al español con un título comercial e inexacto Hacer el amor). No hay nada más práctico que una buena teoría. También, Steiner examina el Paisaje Emocional y de nuevo muestra su creatividad. Dentro del AT, Amy Harris ya había explorado con mucho acierto el difícil terreno de los sentimientos. Lo mismo hace Steiner. Partiendo del formato “cuando tú (acción) yo sentí (emoción)”, pasa revista a los distintos modos en que una persona puede caer en la cuenta de qué siente ella y qué sienten los demás. Es el principio fundamental para adquirir el sentido de la realidad. Reconocer la realidad es el primer paso para cambiarla.

Cómo adquirir el sentido de la realidad

El Capítulo 6- “Los errores que cometemos y por qué los cometemos”- consiste en aplicar la Teoría de los Juegos, de Berne, a las emociones. Es un capítulo corto, y no tiene por qué ser más extenso, puesto que disponemos del libro Juegos en que participamos, de Eric Berne -con traducciones en México (Editorial Diana), en Argentina (Jaime Vergara) y en España (Integral). También, de muchos artículos publicados en el Transactional Analysis Journal. Steiner resalta lo fundamental: cómo las personas no advierten conscientemente que están jugando. Si parten de este hecho, pueden adentrarse con mucha más seguridad en los juegos a los que cada uno es adicto.
El Capítulo 7 – “Hacernos responsables”- es el que más satisfactorio me ha resultado, porque expone cómo alcanzar aquello que los juegos buscan destruir: la responsabilidad. Cuando el ambiente ofrece tantas oportunidades para que cualquier persona no responda por lo que ha hecho, Steiner facilita un espejo. Va descubriendo las resistencias que el sujeto pone para no enfrentarse con el hecho de haberse equivocado. Y lo que es todavía mejor: Cómo arreglar las rupturas de la comunicación. Aunque el autor no presume de experiencias, creo que es un capítulo basado en mucho trato con los clientes en el consultorio.

Me detengo aquí porque prefiero dedicar otra entrada al resto del libro.

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Acerca de este Blog

Felicísimo Valbuena de la Fuente es Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Catedrático en la Facultad de Ciencias de la Información.

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