Madrid como ciudad candidata a los Juegos Olímpicos y los discursos de la Delegación española

En: Comunicación Política

5 Oct 2009

El viernes pasado, día 2 de Octubre, un ex-alumno mío, productor de un programa de radio de una cadena, me llamó a casa para pedirme que observase el acto de defensa que la Delegación española iba a hacer de Madrid como ciudad candidata para los Juegos de 2016, ante los delegados del Comité Olímpico Internacional.

Acepté y el sábado me entrevistaron. Lo que voy a escribir en el Blog representa la respuesta larga, frente a la corta que es la adecuada para una breve intervención en un programa de radio. Lo hago porque he impartido muchos cursos sobre cómo hablar y cómo argumentar. Hablar bien es esencial en comunicación política.

Impresión general: La presentación de Gallardón era muy mejorable

Efectivamente, 600 millones de euros, gastados en promover la candidatura de Madrid exigían preparar mucho más racionalmente la comunicación política. Iré opinando sobre las intervenciones de cada miembro de la Delegación española que habló ante los miembros del COI que tenían derecho a voto.

Samaranch hijo fue un aceptable maestro de ceremonias. No es que fuera un genio estableciendo la agenda de la reunión, pues le escribieron un discurso a base de tópicos- aspecto técnico, toque humano y valores olímpicos-, pero estuvo suelto y su inglés, fluido.

Dio paso al Alcalde de Madrid, Alberto Ruíz Gallardón, que lleva toda su vida de político cayendo en el mismo defecto a la hora de comunicar: escasísimo contacto ocular y, al igual que Rajoy, mira los papeles sin ninguna necesidad. Suelen tener ese defecto los hombres y mujeres que se toman a sí mismo demasiado en serio y que tienen muy poco sentido del humor. Y si Gallardón apoyó todo su discurso en el cosmopolitismo de Madrid- nada menos que 180 nacionalidades diferentes-, no tuvo el detalle de comenzar su discurso en español y después pasar al inglés y al francés. ¿Tantos millones gastados y no se ha preocupado de que alguien le ayudase a memorizar y pronunciar bien unos minutos en inglés y en francés?. Digámoslo, pues: Estuvo muy poco cosmopolita.  Tiene que mejorar mucho su comunicación política.

Mercedes Coghen, bien con inglés, aunque ¿por qué copiar tanto el estilo norteamericano?

Le siguió Mercedes Coghen, que ha debido de ser una persona muy influyente en la Candidatura, y que sí habla un buen inglés. Ahora bien, que hable bien el inglés no equivale a que se superidentifique con el estilo de discurso que emplean muchos norteamericanos. Quien le haya escrito el discurso, si es que no lo ha escrito ella, se ha inspirado en Ted Sorensen, que le escribía los discursos a Kennedy o en Martin Luther King. Éste sí podía hablar de que tenía un «sueño», porque su programa tenía poco pasado y mucho camino por recorrer en comunicación política. Incluso, Lula da Silva podría hablar de sue o de su candidatura, porque en la presentación brasileña predominaba lo virtual. Ahora bien, si como Gallardón acababa de decir, Madrid contaba con el 86% de apoyo de los españoles y, si como después afirmaría Zapatero, Madrid contaba con el 77% de las instalaciones ya realizadas, ¿a santo de qué habló Coghen de «sueño»?.

Esperanza Aguirre, muy bien

Esperanza Aguirre, Presidenta de la Comunidad de Madrid, me sorprendió, porque habló un francés excelente, mantuvo contacto ocular, con esos «piercing eyes» que representan su «big one», y su voz sonó convincente. Si sabe hablar el inglés tan bien como el francés, ella tendría que haber sido quien abriese las intervenciones. Se habría llevado el «efecto de primacía», esa primera impresión que agrada a los oyentes en una comunicación política. En cuanto al contenido, poca originalidad, pues los temas que trató ya habían aparecido en las palabras de quienes le precedieron o en las presentaciones audiovisuales.

Zapatero, ignorante en idiomas pero atinado en la estrategia

 José Luis Rodríguez Zapatero es uno más de los Presidentes de Gobierno españoles que no saben hablar inglés. Antes de él, Suárez, González y Aznar. Por tanto, podemos aplicarle el mismo diagnóstico que a Gallardón. Sin embargo, quien le escribió el discurso tuvo un objetivo claro: captar a los miembros del COI que pudieran favorecer a España en las votaciones: sus mejores sentimientos hacia las víctimas de la tragedia indonesia; el siglo XXI será el de África; la candidatura española es la de todos los españoles, europeos e iberoamericanos. Un gran acierto en comunicación polkítica. Lo demás, tópicos ya abordados anteriormente: cosmopolitismo, valores olímpicos…

 Lo de la carta recién llegada de Madrid, una cursilería

Seguidamente, Gallardón volvió a intervenir, queriendo sorprender con una carta que le traían y que venía firmada por «el pueblo de Madrid». ¿A qué organizador del evento se le ocurrió semejante cursilería?. Pasé vergüenza ajena. Y hubiera pasado más si hubiera tenido derecho a voto. Además, el contenido de la supuesta «carta» – el apoyo del pueblo de Madrid a la candidatura- ya había salido en el discurso anterior del Alcalde Gallardón cuando resaltó el gran apoyo de la ciudad y de España. Y si ya había asentado la impresión de que no sabía hablar en inglés, las dos frases que ahora hilvanaba en ese idioma no podían enmendar la percepción inicial.

 El Presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, se dedicó a leer vulgaridades en español y algunas en inglés. Volvió a insistir en el asunto del «sueño» y en el «toque humano», para dar paso a los jóvenes, el jugador Raúl- que estuvo bien- la paralímpica Teresa Perales y la joven atleta Teresa Coghen, que estuvieron muy bien. El Presidente del COE tiene la obligación de mejorar mucho, pero mucho, su estilo de comunicación política. Y creo que alguien debería estudiar a fondo su capacidad como negociador, porque ¿qué votos ha ganado Alejandro Blanco para la candidatura de Madrid, si nos fijamos en la reunión de Singapur de hace cuatro años? ¿Sólo uno?. Muy, muy poco para un cargo tan rimbombante.

Y en ese momento apareció la guitarra y el canto pegadizo de “¡Vente para Madrid!”. Repetían el slogan de “I believe”, “We believe”, que sonaba al “Yes, we can”, de la campa a de Barack Obama.

La función expresiva y apelativa del lenguaje en el viejo Samaranch

Después, se levantó el anciano José Antonio Samaranch, que había sido veinte años Presidente del COI y pronunció un discurso que tenía un abierto tono testamentario y que vendría a resumirse así: «Tengo 89 años, me queda poca vida, y les pido que voten a España». Karl Bühler hubiera dicho que Samaranch estuvo expresivo y apelativo. Desde luego, fue un acierto que no se dedicase a representar la realidad- la tercera función del lenguaje que Bühler distinguió-, es decir, que no repitiese los lugares comunes de quienes le habían precedido.

El Rey, bien, y podía haber estado mejor

 Finalizó el Rey D. Juan Carlos, con su recién estrenada barba, y recalcó que era olímpico y que serlo había sido una tradición en su familia. Habló en tres idiomas y hubiera estado mejor si, al pedir el voto, hubiera mirado a la audiencia que tenía ante él, esa que podía cambiar el sentido de su voto, en lugar de mirar a los papeles.

Luego vino un turno de preguntas que duró quince minutos. Dejaré este aspecto para otra ocasión, porque este diagnóstico me está saliendo demasiado extenso.

Balance

En resumen: Muchos pensarán que la defensa de la candidatura de Madrid fue excelente. Pienso que podría haber mejorado mucho y que algunas de sus presentaciones tendrían que haber sido más sencillas, no tan abrumadoras y con esa estética de videoclip que parecía apropiada para un público juvenil. Faltó un estudio más profundo de la audiencia: los miembros del COI, que ya conocían muchos de los aspectos que salían en las presentaciones. Y como eché de menos, y mucho, que los organizadores no dominasen el refinado arte de la argumentación, así lo hago constar.

Máster Comunicación Política

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Acerca de este Blog

Felicísimo Valbuena de la Fuente es Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Catedrático en la Facultad de Ciencias de la Información.

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