Gallardón quiere ser Presidente del Gobierno (2)

En: Comunicación Empresarial|Comunicación Política

25 Jul 2011

En mi anterior entrada, comencé aplicando a Gallardón el modelo de dos expertos en comunicación política: Dan Ninmo y Robert Savage. Examinaba el rol político de Gallardón como hombre público y como hombre de partido.

Ahora me voy a ocupar de su rol estilístico.

El rol estilístico abarca las acciones de carácter técnico, más que político -que puede manifestar tratando a los votantes personalmente o a través de los medios de comunicación- y aquellas otras cualidades que le perfilan como ser humano.

 C) Gallardón como actor dramático

 Los públicos valoran que, siendo un comunicador o actor dramático, sepa exponer, debatir, defender una posición teórica, tener sentido del humor, dominar las técnicas de negociación y, en general, que se mueve con facilidad en las relaciones interpersonales. Es decir, que domine la comunicación política.

He examinado varias campañas de Gallardón y ha mejorado en varios aspectos; sobre todo, en lenguaje corporal; sin embargo, sigue siendo un hombre nervioso, lo cual se manifiesta en su falta de contacto visual. Además, le falta creatividad para saber replicar con inteligencia o, como decía Baltasar Gracián, “tener buenos repentes”.

No quiere caer mal a nadie. Y lo logra por un método distinto del de Rajoy. En lugar de no pronunciarse, como Rajoy, él procura pronunciarse para contentar a la izquierda o a los nacionalistas. Desprecia a la derecha, quizá porque da por supuesto que tiene seguros a sus votantes. Le gusta pasar por progresista. Y hasta ahora, le ha dado resultado esta táctica. No tiene ideología y siempre ha acariciado la idea de ser Presidente del Gobierno.

 En el dominio de la comunicación política, Gallardón ha demostrado que no sabe dominar las grandes situaciones. Dos veces ha fracasado en lograr el objetivo de que Madrid fuera Sede Olímpica. Y después de gastar muchos millones de euros. No fue capaz de estudiar a fondo a quienes iban a votar la ciudad candidata a los Juegos. No fue capaz de indagar las asechanzas que le preparaban determinados lobbies. Fue bochornoso el episodio del Príncipe de Mónaco, haciendo ver que Madrid era una ciudad peligrosa por haber sido víctima del mayor atentado terrorista de la Historia en Europa. No fue capaz de proponer alguna medida de repulsa hacia semejante personaje. No, él no quiere enfrentarse con nadie que pueda apoyarle en el futuro. Lo cual puede ser una gran torpeza en comunicación política. Porque una de las características de la comunicación política es que no sólo sirve para exponer planes y programas, sino para enfrentarse con quienes sostienen planes y programas distintos.

En la segunda ocasión en que propuso a Madrid como candidata a los Juegos, Gallardón gastó una gran cantidad de millones de euros, pero fue incapaz de ganar apenas votos respecto de la votación de cuatro años antes. Además, y como puse de manifiesto en este Blog, la presentación de la candidatura podría haber sido mucho mejor. Gallardón no se debió de dar cuenta de la importancia que tenía saber hablar inglés. Él no lo habló durante toda la presentación. Esperanza Aguirre habló un francés excelente. Ella debería haber defendido la candidatura de Madrid en inglés. Los madrileños no tienen por qué pagar exageradamente bien a “expertos” que saben hablar inglés.

Desde luego, si Gallardón no ha cambiado, y no lo ha hecho, creo que va a fracasar en este tercer intento. Sencillamente, porque Gallardón tiene un fallo fundamental: No tiene sentido de la audiencia. Y éste es un gran fallo en comunicación polkítica.

También ha fracasado cuando se ha entrevistado con Zapatero para renegociar la deuda de la ciudad de Madrid. Hasta llegar a esa humillación, Gallardón no había perdido ocasión de intentar ganarse la benevolencia de Zapatero. En las videotecas figura cómo expresó ante Zapatero su rechazo de los abucheos que éste había recibido durante el desfile de las Fuerzas Armadas. Sin resultado.

En las últimas elecciones municipales, 60.000 votantes del PP decidieron no votar a Alberto Ruíz-Gallardón como Alcalde, y sí a Esperanza Aguirre como candidata a la Comunidad. Demostraron que no eran ignorantes en comunicación empresarial. Un empresario no puede incurrir en deudas que lleven a la quiebra a la empresa. La política de endeudamiento gigantesco que ha desarrollado Gallardón resulta un escándalo en toda España y es el ejemplo fundamental que los otros partidos pueden emplear cuando el PP afirme que desea recortar gastos. Gallardón estuvo a punto de perder la mayoría absoluta. Gran humillación ante la que respondió con la máxima torpeza. En la primera sesión que celebró en el Ayuntamiento, acordó subir el Impuesto de Bienes Inmuebles y de una manera progresiva durante años. Podía haber guardado un intervalo decente. No. Gallardón tiene esas reacciones autoritarias y se cree que puede hacer lo que considere oportuno para lograr sus objetivos, pero la realidad es muy testaruda.

 D) Gallardón como persona

 Como ser humano, del candidato interesan su vida familiar, sus amigos, aficiones y su presencia física.

La característica fundamental de Ruíz-Gallardón no es su ideología sino su gran, su enorme, su desmedida, su incontrolada afición al poder, su ambición. ¿A qué puede aspirar más Gallardón en el campo de la política. ¿Presidente de Gobierno? Pues eso es lo que se ha propuesto ser.

Para lograrlo, se ha basado en sus contactos personales y en un cálculo muy poco fino de lo que es la realidad.

Ha maniobrado dentro y fuera de su partido.

Como le parecía que el cargo de Alcalde de Madrid ofrecía más visibilidad que el de Presidente de la Comunidad de Madrid, no dudó en maniobrar hasta que desplazó a José María Álvarez del Manzano como candidato a la Alcaldía.

Dentro del PP, su mayor valedor ha sido y es Manuel Fraga, que ha sido un político muy capaz en muchos terrenos, y que ha procurado en muchos casos promover a los más capaces. Está convencido de que Gallardón es un hombre muy valioso. Y Gallardón se parece mucho a Fraga, aunque es muchísimo menos culto que aquél. Como comunicador, se parece a él en que no es capaz de mantener un contacto ocular con los demás. Por eso, tantos han engañado a Fraga. Quien no mira a los ojos a los demás, no se entera de lo que ocurre a su alrededor. Gran fallo en comunicación política.

También se parece a Fraga en el complejo de derechas. Fraga, que escribió en 1969 una elemental Teoría del Centro, nunca pudo hacerla realidad. El Rey Juan Carlos prefirió a Adolfo Suárez. Después, unificó a la Derecha, aunque siempre con complejos. Ya en Galicia, quería proyectarse sobre Europa., pero Jordi Pujol le derrotó en unas elecciones que el mismo acogió en Santiago de Compostela, en su terreno. Y a partir de ese momento, se acomplejó tanto ante Pujol que adoptó toda la Política Lingüística de éste. Después, no ha sabido envejecer y su decadencia mental ha ido acompañando a la física.

Como Fraga, frustrado en su ilusión de ser Presidente del Gobierno, Gallardón trambién se ha visto frustrado hasta ahora. Pero sólo hasta ahora. Él comprobó, en tiempos de la primera legislatura de Aznar, que los nacionalistas catalanes eran claves para mantenerse en el Gobierno si no obtenía la mayoría absoluta. Por eso, cuando llegó a Alcalde de Madrid, entregó la mayor parte de la vida cultural de Madrid a los catalanes, a través de Alicia Alonso, hija de Nuria Espert.  Tampoco ha perdido la ocasión de presentarse como defensor de Cataluña en Madrid.

¿De verdad le interesan a él tanto los catalanes? No. Él cultiva y adula a los catalanes porque, en el futuro, pueden resultarle muy útiles. Si llega a ser en el futuro el candidato del PP, y no gana las elecciones generales por mayoría absoluta, tendría necesidad del apoyo de los diputados catalanes. Entonces, podrá presentar como gran mérito haber apoyado a los catalanes en Madrid. Se cree que puede llegar a cautivar a los políticos catalanes hasta que ellos proclamen algún día que el mejor candidato del PP es Gallardón.

No sólo se ha buscado el apoyo de Fraga. También ha cuidado mucho a José María Aznar. Por eso, no ha dudó en nombrar concejala de Madrid a la esposa de aquél, Ana Botella. Y algunos piensan que, si Gallardón llega a ser Ministro, la esposa de Aznar será su sucesora. A él no le importa que a Ana Botella no haya realizado proyectos que la hagan conocida y querida por los madrileños. Ella se dio cuenta de que Paz González era una gran concejala de Medio Ambiente y que había hecho un trabajo muy importante y visible. Entonces, maniobró para hacerse con esa concejalía. ¿Qué ha logrado en estos cuatro años? Nada importante. Si hubiera seguido Paz González, seguro que habría plantado cara al gamberrismo de las pintadas incontroladas, una gran asignatura que Madrid sigue sin aprobar.

Gallardón ha cuidado también sus relaciones con un hombre tan poderoso como Jesús de Polanco, propietario del Grupo Prisa, cuando era uno de los hombres más poderosos de España. En 1996, y cuando José María Aznar había ganado las elecciones generales, pero no por mayoría absoluta, el grupo Prisa presenta a Gallardón como el político más capaz para presidir el Gobierno de España.  Han pasado quince años desde entonces. Ha muerto Polanco. El Grupo Prisa ha perdido mucho poder y ha estado en riesgo de desaparecer. Sin embargo, Gallardón no ha dejado de reafirmar su gran ambición. Insiste una y otra vez en que quiere ser diputado, además de Alcalde.

Cuando un político no tiene una ideología definida  -y Gallardón no la tiene- sino que convierte a su ambición como el centro de su quehacer, representa un gran problema en comunicación política.

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Acerca de este Blog

Felicísimo Valbuena de la Fuente es Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Catedrático en la Facultad de Ciencias de la Información.

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