España necesita acabar con la subvención como sistema

En: Comunicación Empresarial

1 Abr 2011

Cuando los pensionistas han perdido mucho poder adquisitivo en los últimos años- algunos llegan a cifrar en un 28% real- , creo que los españoles no se pueden permitir que haya grupos que sigan actuando como si la crisis no fuera con ellos.

El libro Las casta política. El increíble chollo de ser político en Espa a, de Daniel Montero, ha tenido una difusión masiva en Internet en sólo dos años. Resultado: Los políticos, desde hace muchos meses, son la tercera preocupación de los españoles.

 ¿Por qué no tenemos que seguir subvencionando a los sindicatos?

 Parece que los responsables máximos de los sindicatos CC.OO y UGT no se han dado cuenta de que ellos también pueden aparecer algún día tal como son en un trabajo serio que los medios de comunicación difundan. Y si la buena imagen de los políticos es esencial para la «eutaxia» o buen gobierno, la de los sindicatos es muy importante en comunicación empresarial.

Lo que más perjudica la imagen de los sindicatos es que, fundamentalmente, viven de la subvención, no de las cuotas de sus afiliados. Con lo cual, están viviendo en un «doble vínculo». Como diría Gregory Bateson: Si dicen que viven de las cuotas de sus afiliados, entonces ¿por qué aceptan subvenciones millonarias?. Y si dicen que no pueden vivir de las cuotas de sus afiliados, entonces están declarando que no tienen poder de convicción para captar afiliados con cuyas cuotas mantenerse.

Y podemos aplicar lo anterior también a la organización empresarial CEOE. ¿Por qué tenemos que pagar los espa oles el sostenimiento de esta organización?

Los sindicatos lo tienen feo. Mucho más de lo que ellos se piensan. Y no lo tienen enteramente negro porque falta un periodista de investigación que saque la historia y las maneras de actuar de las dos Centrales. Sin embargo, hay muchos internautas en paro que pueden acelerar el desprestigio. Y los sindicatos tienen el inconveniente añadido de la figura del «liberado», que puede tener una calificación «un poco pésima», como dicen algunos con sentido del humor. Cada semana que pasa, más se puede deteriorar la imagen de los sindicatos. A la vez, si su imagen cae por los suelos, entonces saldrá legitimada las acciones de los antisistemas. Con lo cual, pasaremos de Matamala a Matapeor.

Los sindicatos están viviendo gracias a la función pública y a las grandes empresas. Por tanto, si cambian las condiciones, si no se modernizan, pueden «venirse al piso», como dicen los hispanoamericanos.

El único sindicato que parece haberse modernizado es USO. Sus dirigentes parecen haber captado el aire de los tiempos y no quieren vivir de la subvención. Si UGT y CC.OO no siguen sus pasos, les espera un futuro tenebroso. Si crean proyectos, su imagen mejorará mucho. Los sindicatos han de contar con jóvenes eficientes, como los que han puesto en marcha Unión Madrid, de UGT. Es la manera de que los españoles lleguen a pensar que todavía tienen remedio. Los Sindicatos no pueden ser una «nueva clase», que escandalice con sus privilegios a los parados, jubilados, mileuristas…

  ¿Por qué no tenemos que seguir subvencionando a un cine tan malo como el español?

 El segundo «colectivo» que ha de ponerse al día es el de la gente del cine y, en general, los que viven gracias a ese vocablo confusionario que denominan «Cultura». Se esfuerzan por parecer muy avanzados en el terreno de las ideas; pero no tienen ideas y muchos de ellos son profundamente conservadores, porque viven de la subvención y del clientelismo político. ¿Por qué hemos de subvencionar a los directores de cine españoles? La inmensa mayoría de las películas españolas no son malas; son malísimas. Sencillamente, el público no va a verlas. Y hace bien. Entonces, la mayor parte de los directores no se plantean reflexionar sobre este aspecto tan demoledor. No se comportan como empresarios, ya que dicen que el cine es una industria. Digamos que tienen un grave problema de comunicación empresarial. Prefieren vivir de las ubres de la subvención. Entonces, volvemos al «doble vínculo». Si tan buenas son sus películas, ¿por qué la gente pasa de ellas? Y si el público va a verlas, ¿para qué necesitan la subvención? Por ejemplo, si una película tan pésima como Mentiras y gordas, ha ganado dinero en taquilla, ¿por qué la guionista de esa película, la actual Ministra de Cultura Ángeles G. Sinde, otorga un millón de euros a esa película? ¿Y por qué Almodóvar ha de recibir un premio de un millón de euros por su última película? Si ha tenido éxito, con su pan se lo coma, pero los españoles no tenemos por qué darle ni un euro. Y si tan buenos son Sinde y Almodóvar, que se vayan a hacer cine con los americanos, que pagan muy bien.

No nos sirve de consuelo que nos digan: «en todos los países europeos los gobiernos hacen lo mismo». ¡Así va el cine europeo!. ¡Así van los políticos europeos! ¡Y así trabajan los parlamentarios europeos!. Desde la crisis, Europa ya no vale como excusa. Si los europeos y los españoles están cambiando su manera de pensar, los del cine y de la «cultura» tienen que hacer lo mismo.

Algunos dicen que los españoles no van a ver el cine español porque los directores de cine se han politizado en contra de la derecha. Es otra excusa ridícula. Las películas son malas o muy malas, infumables, etc., y, encima, los directores, con su incompetencia mental en el terreno político, agravan su situación. Hay críticos de cine, que escriben en periódicos de izquierdas, y que sistemáticamente ponen las películas de Almodóvar por los suelos.

En resumen, sindicatos y gente del cine y de la cultura han de ponerse al día. Están anticuados. ¿Por qué los españoles hemos de subvencionar sus prácticas, cuando hay tantos jóvenes que necesitan becas para estudiar y que pueden ser mucho más inteligentes que los sindicalistas o que los directores de cine espa oles?. Tampoco hay que esforzarse demasiado para superarlos.

Máster Comunicación Empresarial

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Acerca de este Blog

Felicísimo Valbuena de la Fuente es Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Catedrático en la Facultad de Ciencias de la Información.

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