Eric Berne y la comunicación interpersonal

En: Comunicación y Análisis Transaccional

13 Nov 2009

Para Eric Berne, lo importante en la comunicación interpersonal es distinguir entre «comunicaciones manifiestas» y «comunicaciones latentes». Aunque un emisor se esfuerce a fondo para formar un mensaje preciso, su comunicación no puede limitarse a lo que él pretende. Resultan mucho más interesantes, en muchos casos, los mensajes que emite sin pretenderlo. Mucho más interesantes para el receptor, claro está, que puede descubrir aspectos insospechados y muy divertidos. O aspectos muy siniestros, que antes le habían pasado inadvertidos. Eric Berne escribió ocho artículos sobre la intuición porque pensaba que la intuición es la respuesta latente a una comunicación. Por eso, sin intuición no puede existir una comunicación completa. Berne descubría aspectos insospechados en los mitos, cuentos de hadas y relatos históricos. Llamó «pequeño profesor» y «marciano» a quien sabía descubrir las comunicaciones latentes. Él era también una persona con mucho sentido del humor, precisamente porque se fijaba en muchos aspectos que a otros les pasaban inadvertidos. De ahí que el Análisis Transaccional resulte tan atractivo, no sólo en terapia, sino para escritores, periodistas y gestores en general.

 «Un hombre que estaba cortejando a una viuda intentó ganarse su favor prodigando atenciones a sus hijos y a su perro. Él decía frecuentemente, con aparente sinceridad : «Me encantan los niños y los perros». La respuesta manifiesta de la viuda era pensar, hablar y actuar con propósito consciente, como si tomara su comunicación manifiesta por su significado aparente. Pero junto con esto último ella recibía una impresión que no era todavía una respuesta manifiesta. Se daba cuenta de que su voz tenía un tono peculiar cuando él declaraba que le gustaban los niños y los perros. Este tono era «ruido» en varios de los sentidos de la palabra. No era intencionado, no comunicaba ninguna información acerca del amor del hombre (en ese momento), era una vibración de la «máquina» que hacía sus palabras menos claras y era perturbador. En una ocasión ella le observó (sin que  él se diera cuenta) cuando él regañaba a un niño, y en otra ocasión, le vio dar una patada a un perro. En cada una de estas ocasiones tuvo lugar un hecho interesante: un montón de «ruidos» de cuyo valor e importancia la viuda no era consciente previamente y en los cuales ella nunca había tenido la intención de fijarse, estaban de repente integrados de tal forma que su atención se dirigió a ellos y éstos se hicieron informativos : «Él estaba mintiendo todo el tiempo cuando decía que amaba a los niños y a los perros». La comunicación manifiesta del pretendiente había llevado consigo ciertas comunicaciones latentes. Éstas activaron en la viuda un  fondo de respuestas latentes inadvertidas que la llevaron a un sentimiento de incomodidad. Cuando la insinceridad de él quedó manifiesta, ella se dio cuenta de las respuestas latentes acumuladas».

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Acerca de este Blog

Felicísimo Valbuena de la Fuente es Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Catedrático en la Facultad de Ciencias de la Información.

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