El triángulo de E. E. Jennings y su importancia en la comunicación empresarial

En: Comunicación Empresarial

25 Ago 2009

El otro día, y dentro del apartado de comunicación empresarial, resalté la importancia de E. E. Jennings como iniciador de lo que ahora recibe el nombre de Coaching. Hay autores que sí han reconocido la importancia de Jennings. El primero de todos, Vance Packard, el célebre sociólogo que tanto éxito tuvo durante cerca de cuarenta a os: Las formas ocultas de la propaganda, Los artífices del derroche, Los buscadores de prestigio; La sociedad desnuda, Los artífices del derroche, Los ultraricos… En Los trepadores de la pirámide, una investigación muy ambiciosa sobre los empresarios y la comunicación empresarial, Packard expone las ideas de Jennings en varias ocasiones. También, Herb Cohen, en sus libros sobre Negociación, reconoce su deuda con Jennings. Lo peor que puede ocurrir, y ocurre, es que algunos autores ofrecen refritos de las ideas de Jennings. Yo sigo pensando que el original es mejor que la copia.

 Yo, Autoridad y Organización

 El Triángulo de Jennings consta de tres vértices: Yo, Autoridad y Organización.

 Si el triángulo está equilibrado, la comunicación empresarial tendrá éxito.

 a) La persona ve a la autoridad como alguien que puede facilitarle, por su experiencia, una información de la que carece.  Concibe la misión de la autoridad como enlace entre diferentes puntos clave de información y como la que une esfuerzos dispersos. No cae en la trampa de exigir el perfeccionismo de sus superiores, porque el perfeccionismo es una maldición, tal como afirmaba Fritz Perls, el fundador de la Terapia Gestalt.

 c) Contempla la organización con realismo. Mientras en épocas pasadas las personas podían tener unos grandes cometidos que realizar, en medio de enormes obstáculos de la naturaleza, ahora hay que lograr resultados en medio de una auténtica selva de variables en las organizaciones. El mundo es así y han de lograr que las organizaciones sirvan para que las personas puedan realizarse, aunque actualmente estén muy lejos de ese ideal. La comunicación empresarial puede hacer mucho para lograr esa visión realista.

 c) Tiene lo que Marco Aurelio llamaba «centro diamantino», que le hace estar a salvo de cualesquiera cambios en el ambiente. El individuo no es reactivo, sino que llega a dominar los acontecimientos siempre cambiantes, que unas veces son plácidos y otras, turbulentos. Sabe re-crear el ambiente. Aristóteles decía que el mejor zapatero es el que con malos materiales hace unos buenos zapatos.

¿Que ocurre cuando los triángulos están desequilibrados? Que surge la crisis. Y esta adquiere diversas modalidades, según este centrada en la autoridad, en la organización, o en el yo. Estas crisis pueden aumentar la experiencia y mejorar decisivamente la comunicación empresarial.

De ellas nos ocuparemos en los próximos días.

Máster Comunicación Empresarial

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Acerca de este Blog

Felicísimo Valbuena de la Fuente es Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Catedrático en la Facultad de Ciencias de la Información.

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