El Proyecto Ángeles Custodios

En: Comunicación Institucional|Comunicación Política

2 Oct 2010

El Proyecto Ángeles Custodios y Francisco Pérez Abellán 

Ayer, 1 de Octubre de 2010, he asistido en la Universidad Camilo José Cela, de Madrid, a la presentación del Proyecto Ángeles Custodios. Lo más original de este Proyecto es que exista.

Hay asuntos que suscitan unas connotaciones de tipo ideológico-político, y que se prestan a la controversia. El de la seguridad es uno de ellos. Por eso, conviene sacarlo de la controversia política y abordarlo científicamente.

El Índice de Seguridad, que es el resultado fundamental de este Proyecto, no surge en el vacío. El impulsor fundamental de este Índice, el Profesor Francisco Pérez Abellán, tiene un extenso currículum, que abarca muchos años, durante los cuales ha seguido muy de cerca el desarrollo de los crímenes individuales y del crimen organizado en España. En prensa, radio y televisión. Ha realizado un periodismo de investigación muy meritorio, para el que es  imprescindible una metodología científica que, como en todas las profesiones, se remonta a los seis tipos de reconocimientos de Aristóteles y a los cinco cánones de causalidad de Stuart Mill. Con los reconocimientos y con los cánones, es posible analizar con garantías obras tan importantes como las de Edgar Allan Poe, los cuarenta y nueve relatos que G. Keith Chesterton escribió y que tenían como protagonista al Padre Brown, las novelas policíacas más importantes de Dashiell Hammet o Raymond Chandler o las series de televisión C.S.I, y otras. 

El paso fundamental de este Proyecto

Entonces, ¿cuál es el paso fundamental que da el Índice de Seguridad?  Si empleamos la terminología de Gustavo Bueno Martínez, gran teórico de la ciencia, el Índice pasa de las metodologías alfa-operatorias, en las que es imprescindible la presencia del sujeto humano, a las alfa-operatorias, en las que predominan las técnicas estadísticas.

O dicho de otra manera, el Índice exige una mayor abstracción y una interpretación de las informaciones recogidas. Uno de los mayores errores que pueden cometerse en la vida, y que muchas veces desencadena consecuencias fatales, es no estudiar la realidad. Sólo reconociendo la realidad tal cual es podemos aspirar a cambiarla.

Desde el punto de vista de la comunicación política, este Índice de Seguridad constituye una alternativa muy importante a las cifras de seguridad que ofrece el Gobierno. El Ministerio del Interior debe facilitar toda la información posible y tener en cuenta que las estadísticas se diferencian de los indicadores en que las primeras son manipulables, pero los segundos, no. Y esto es también muy importante desde la comunicación política. 

Algunos problemas filosóficos que plantea la seguridad

La seguridad plantea problemas filosóficos muy importantes, que no pueden reducirse a una psicología o sociología.

En primer lugar, es muy importante distinguir entre la Ética, como conjunto de normas que rigen el comportamiento individual, la Moral, que abarca las que rigen el comportamiento de los grupos, y la Política, que busca el buen orden social. Y no siempre están de acuerdo. Por eso, hay que diferenciar los derechos del hombre y los derechos del ciudadano. Las personas individuales tienen derecho a su intimidad, pero Hacienda tiene el deber de inspeccionar sus cuentas corrientes, en cuanto ciudadanos, pues hay muchos asuntos que afectan a la vida de los grupos. Las mafias defienden su derecho a la intimidad y su amor a la familia pero el Estado ha de velar, a través de la Policía y otros cuerpos de seguridad, para que no dañen a quienes componemos la sociedad. Y también, sin el respeto a la propiedad privada o al cuerpo de las otras personas, el Estado desaparece. Así lo estamos viendo con países que prácticamente han dejado de funcionar como Estados, al adueñarse los delincuentes de ellos. La distinción entre Ética, Moral y Política puede arrojar una gran claridad en las controversias de la comunicación política.

En segundo lugar, la Seguridad ha de ser el resultado de un equilibro entre los tres poderes. El Ejecutivo ha de contar con unos profesionales cada vez más formados, porque la delincuencia muestra unos procedimientos cada vez más refinados. Y si los profesionales logran muy buenos resultados, el Poder Judicial ha de tener en cuenta que no puede ir por libre, sino que los tres poderes deben buscar un equilibrio. La opinión pública no entiende, en muchas ocasiones, sentencias judiciales que echan por tierra el trabajo paciente de los cuerpos de seguridad durante meses o años. Los jueces han de entender, a su vez, que sin la acción del Poder Ejecutivo, las sentencias que ellos dictan no llegan a cumplirse. A su vez, el Legislativo debe trabajar en poner al día las leyes, porque hay muchos delincuentes que se libran de la condena por los intersticios que deja la Legislación. Y si tenemos en cuenta no sólo los tres poderes de Montesquieu, sino los doce poderes de Gustavo Bueno, la comunicación política amplía sus posibilidades, porque surgen muchos más motivos de controversia.

En tercer lugar, hay dos modos de intervención: El del nacimiento, que requiere apoyo, y el de la pubertad, que exige ruptura. Hay que apoyar a los delincuentes que quieren reformarse auténticamente, y obligar a cumplir con las normas a quienes demuestran repetidamente que no las aceptan. Y esto rige respecto de todos los hombres y mujeres, independientemente de la nacionalidad. Hay quienes llevados por su filantropía, o por el miedo a la presión social y a que les acusen de racistas, desarrollan una creencia ilimitada en el poder la bondad humana de los inmigrantes. Sin embargo, si como los presentadores del Índice de Seguridad destacan, hay un aumento de la población reclusa inmigrante, hay que abordar ese problema desde la Moral y desde la Política. Quienes vienen a un país a mejorar su condición de vida no pueden ir contra la eutaxia o buen orden de ese mismo país. Aquí tenemos también un gran terreno para desarrollar la comunicación política.

Y así sucesivamente.

En resumen: el Proyecto Ángeles Custodios llega en un buen momento y, si el Índice de Seguridad logra que los españoles crean en él, los políticos encontrarán los argumentos suficientes para cambiar el estado actual de la delincuencia.

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Acerca de este Blog

Felicísimo Valbuena de la Fuente es Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Catedrático en la Facultad de Ciencias de la Información.

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