EL PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN Y LA COMUNICACIÓN POLÍTICA Y EMPRESARIAL

En: Comunicación Empresarial|Comunicación Política

12 Feb 2013

He vuelto a leer Confessions of a Muckraker, de Jack Anderson (que escribió junto con James Boyd), que publicó en 1979. Son 408 páginas llenas de hechos, interpretaciones y sin las que es muy difícil comprender la historia de la política de Estados Unidos por dentro. Como dice la contraportada: “El periodismo de investigación no comenzó con Watergate. Jack Anderson se ha dedicado a hacerlo durante años”.

El humor de Anderson

Hemos visto películas sobre Walter Winchell, sobre Edward G. Morrow, pero no sobre Drew Pearson ni sobre Jack Anderson.Entre las muchas cualidades que he observado en este último, me quedo con su gran sentido del humor. Es un libro con muchos toques graciosos. Dedica los dos primeros capítulos -El Inspector General y Un mormón en Gomorra- a Drew Pearson, su jefe durante veinte años. Desde luego, Anderson proporciona material para una gran comedia, porque muestra las múltiples facetas de Pearson, que era una persona muy dictatorial, a pesar de su defensa de las causas liberales. Al describir la casa-redacción de Pearson, presenta la tranquilidad que reinaba y el tantán y fermento de un combinación de redacción y célula de espías. La atmósfera era de combate, de disparar y que a uno le disparasen (metafóricamente, claro está), de exponer las villanías y ser despreciados por hacerlo. Compara la casa de Pearson con la residencia de un Vicario; y sin embargo, Anderson transmite que desde ahí desencadenaron un torrente sin precedentes de exclusivas, escándalos e inquietudes. Ironiza con que la casa del activísimo Drew Pearson había albergado a esclavos tiempo atrás y su granja del Potomac, donde se dedicaba a criar vacas, influían en la manera que Pearson tenía de tratar a sus colaboradores.Llegó a una audiencia de 60 millones de personas y ningún americano había tenido los ojos y los oídos de tanta gente durante un tiempo tan prolongado. Era más célebre que las celebridades sobre las que escribía.Muestra también los aspectos negativos e inquietantes de Drew Pearson, que no eran pocos. Sobre todo, estaba decidido a hacer prácticamente cualquier cosa con tal de influir en los políticos de Estados Unidos.

La manera de trabajar de Anderson

Personalmente, me quedo con Jack Anderson. De hecho, él se muestra muy crítico con los aspectos más oscuros de Pearson. Y aunque le debe mucho, no deja de reconocer que no le agradaban muchas de sus actuaciones. Anderson fue un trabajador infatigable durante toda su vida, pero de una manera muy distinta de la de Pearson. Aunque Anderson no lo cuenta en este libro, su manera de trabajar me recuerda mucho a la de Goethe o a la del director de cine Frank Capra: El escritor-pensador alemán trabajaba mejor mientras a su alrededor los sirvientes hacían ruido; Capra se sentía muy contento en medio de una multitud y respondiendo a diez preguntas por minuto. Y Anderson trabajaba en medio de sus hijos, que se subían a sus piernas, encima de la mesa y le interrumpían cuando hablaba por teléfono con sus fuentes. Tuvo 9 hijos, y, cuando murió (el 17 de diciembre de 2005, a los 83 años), 41 nietos y 7 biznietos.

Las relaciones del periodismo con la comunicación empresarial y política

En los capítulos 3 y 4, y a lo largo de sesenta páginas, expone todas las interioridades de los enfrentamientos que Howard Hughes, el excéntrico gigante de la aviación y productor de cine, tuvo con el Senador Owen Brewster. Hemos podido ver este enfrentamiento en varias escenas de la película El Aviador, de Martin Scorsese. Lo que la película no cuenta es que Hughes no estaba sólo en su lucha contra Brewster. Lo más probable es que no hubiera podido vencer Hughes sin la ayuda de Pearson y Anderson. Son páginas en las que vemos las relaciones entre los políticos y los empresarios, con la intervención indispensable de los periodistas de investigación. En el Capítulo 5 se ocupa del Comité de Actividades antinorteamericanas, y en el 8 y el 9- 114 páginas- al enfrentamiento con el Senador Joseph McCarthy. También de aquí podría salir una novela o una película excelentes. Anderson comenzó siendo amigo del senador, que era una buena fuente de información para él. Después, fue descubriendo los aspectos más oscuros del personaje y quien desee aprender, y mucho, sobre las relaciones entre periodismo de investigación y comunicación política, aquí puede encontrar un verdadero tratado.
Los restantes capítulos abordan: la derrota del Secretario de Defensa, James Forrestal, que acabó tirándose al vacío desde el Hospital en que se encontraba internado y de cuya muerte los medios de comunicación más prestigiosos culparon, parcialmente, a Pearson; la caída del General Douglas MacArthur; los aspectos controvertidos del Presidente Dwight Eisenhower; y la participación activa de Pearson en las campañas presidenciales norteamericanas, aspirando a ser un muñidor de candidatos. Incluso, algunos han llegado a afirmar que la ajustada victoria de Kennedy sobre Nixon se debió, más que a otros factores, a que Pearson destapó un escándalo financiero de la familia Nixon, que pudo influir en la decisión de un número decisivo de electores.

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Acerca de este Blog

Felicísimo Valbuena de la Fuente es Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Catedrático en la Facultad de Ciencias de la Información.

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