EL OTRO LADO DEL PODER (II), de Claude Steiner

En: Comunicación Política|Comunicación y Análisis Transaccional

3 Jul 2013

Las diversas caras del Padre Crítico

Uno de los aspectos que más me llaman la atención de Claude Steiner, después de haberle tratado en la Jornada sobre El legado de Eric Berne, ja sido su desinhibición para responder a cualquier pregunta. También es capaz de dejar a un lado lo que no le convence, aunque lo haya sostenido en otras ocasiones. Voy a poner un ejemplo. Cuando en El otro lado del poder, se plantea por qué aceptamos que otros nos controlen, es decir, por qué somos tan obedientes, responde que es por el Padre Crítico que todos llevamos dentro. Entonces, recoge las diversas maneras con que  varios autores lo han nombrado: Superyó destructivo, expectativas catastróficas, negatividad, baja autoestima, la sombra, pensamientos podridos o el Enemigo. Sin embargo, ya no le llama Padre Cerdo, como hace años lo denominó en un célebre artículo que suscitó una polémica.
En general, el Padre Crítico nos inhibe de hacer lo que de otra forma haríamos. Una de las técnicas del Padre Crítico es justificar sus mandatos inhibidores basándose en la moralidad, en la eficacia o en la racionalidad, cuando de hecho ninguna de ellas es realmente la base de su funcionamiento.
Aunque Steiner no lo cita, el filósofo francés expresó lo que el Análisis Transaccional denomina Padre Crítico cuando habló sobre la mala fe. Una persona sabe que lo que está haciendo no es correcto. Entonces, comienza un movimiento de racionalización, de autojustificación. Para ello, busca excusas en alguna parte de su cuerpo o en los elementos exteriores que no puede controlar: nervios, ansiedad, el alcohol, los enemigos políticos, la familia, la sociedad, etc. La proyección sobre los demás en forma de excusas le coloca en una situación de indefensión ante la otra parte.

Cómo funciona el Padre Crítico: Juegos de poder y «voces en la cabeza»

El Padre Crítico funciona de dos maneras: Externamente, cuando lo aplicamos a otros, se manifiesta balo la forma de juegos de poder. Internamente, como «voces en la cabeza». Aquí está resumido todo el libro.
Según Steiner, habitualmente el razonamiento del Padre Crítico tiene que ver con el respeto a la autoridad y con el temor de que si no obedecemos nos excluirán de la tribu humana, abandonados a nuestra suerte y sin cariño. Cuando el padre Crítico nos dice qué hacer y qué no hacer no mira por nosotros sino que es una estafa, una intimidación que representa los deseos de terceros, quienes no necesariamente tienen presentes nuestros intereses.

El sentimiento subjetivo del poder

En el capítulo 4, Steiner se ocupa del sentimiento subjetivo de poder. Es una manera elegante de expresar, de otra manera, lo que Berne denominaba Posición Existencial. «La sensación interna de poder o impotencia y la apreciación visible y externa del poder en una persona no es necesariamente lo mismo. Puede existir el uno sin el otro… La cuestión crucial para ver lo poderosos que nos sentimos está en cuánto conseguimos de lo que queremos».
Después, Steiner distingue dos bases fundamentales del poder subjetivo. Estoy convencido de que, si los padres o educadores expusieran claramente a los niños y adolescentes las dos bases del poder, se evitarían muchos disgustos de jóvenes y mayores. Encontrarían más fácilmente el sentido de su vida. Steiner afirma que, dado que la experiencia de poder depende del crecimiento, la expansión y el movimiento hacia adelante, el hallar nuestro poder únicamente mediante la búsqueda de cosas materiales, es probable que nos frustre a la mayoría de nosotros. La razón es ésta: Todos no podemos tener riqueza y posesiones siempre crecientes que nos mantengan sintiéndonos poderosos, y por lo tanto, la mayoría de la gente se va a sentir importente la mayor parte del tiempo. Hay un límite que no podemos conseguir. Cuando nuestros sentimientos de poder dependen de cosas inmateriales como el amor, la sabiduría, la pasión o la capacidad de comunicar, entonces nuestras necesidades constantes de expansión y crecimiento pueden ser satisfechas. Siempre podremos encontrar alguien a quien amar o que nos ame, siempre hay algo nuevo que aprender o enseñar, o sobre lo que leer. Siempre hay algún asunto en el que implicarse, darse a conocer o en el que estar apasionadamente involucrado.
¿Cuántas veces nos han hablado de cosas materiales e inmateriales? En el libro de Steiner, esta distinción es como en el cine una panorámica de descubrimiento. Y tanto que lo es, pues nos permite situar los valores en el lugar que corresponde a cada uno.

Los tres mitos del poder

En el Capítulo 5, Steiner expone los mitos del poder. Considera que conocerlos es indispensable para educar en el poder. Son tres, y Steiner explica cada uno con ejemplos. Va más allá de los libros de autoayuda, precisamente porque cuestiona los fundamentos que han servido para vender tiradas millonarias de estos libros. El primer mito es el de que la mayoría de las personas son igualmente poderosas. Sí, en el papel, todos somos iguales ante la Ley, pero los acontecimientos diarios nos hacen ver que esto no es así. Sólo cuando nos encontramos con personas que creen en esa igualdad y luchan por hacerla visible, es cuando nos damos cuenta de que esa igualdad puede ser real. Steiner pone el ejemplo de un guardia de la circulación que le hizo ver que le habría impuesto la misma multa de tráfico a cualquier poderoso, porque la igualdad de las personas es en lo que consiste la democracia. Gustavo Bueno distingue entre lo intencional y lo efectivo. Intencionalmente, todos los hombre son iguales. Efectivamente, todos nacen desiguales. Steiner presenta los mejores libros que en Estados Unidos han aparecido, desde hace varias décadas, y que indican cómo los políticos dependen de grandes corporaciones. Personalmente, tengo algunos de ellos, que explico en mis clases de Comunicación Política. Para quien desee conocer cómo funcionan los «lobbies», recomiendo Who owns and operates the United States (publicado nada menos que en 1973). Claro está que a los estudiantes españoles no tienen por qué interesarles la situación detallada de la política norteamericana. Sin embargo, claro que les interesa, y mucho, los procedimientos que emplean los  «lobbies», pues los procedimientos de esos grupos de presión europeos y españoles son fotocopias de lo que vienen haciendo los norteamericanos desde hace años y años. El segundo mito es que todos somos impotentes. Creo que es un mito subyacente en millones de españoles. Mucho protestar para, finalmente, no hacer nada. Es una situación que le sacaba de quicio a Julián Marías. «En este país no funciona nada «lobbies». Y Marías respondía: «¿qué hace usted para mejorarlo?».  El tercer mito es que somos tan poderosos como queramos ser. De nuevo pienso que este mito está basado en la Posición existencial de la arrogancia. Berne hablaba de una mujer que se sentía tan bien en el mundo que vivir en una situación lamentable sólo representaba para ella estar pasando por algunos apuros económicos. Recuerdo que Morton Deutsch denominaba este sentimiento como el de la confianza superoptimista. Aquí encaja también la distinción entre una condición necesaria, pero no suficiente. O como explicaban muy bien Russell L. Ackoff y Fred Emery, no basta con la simiente para que una planta, un arbusto o un árbol salga hacia adelante. Hace falta una buena tierra, las condiciones climatológicas adecuadas y la destreza de un buen jardinero o de un agricultor.
Y así es como acaba la primera parte de este libro.Steiner dedica la Segunda Parte a los Juegos de poder. Nos ocuparemos de ellos en la próxima entrada de este Blog.

Máster Comunicación Política

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Acerca de este Blog

Felicísimo Valbuena de la Fuente es Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Catedrático en la Facultad de Ciencias de la Información.

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