CONVERSACIONES CON GUSTAVO BUENO

En: Comunicación Empresarial|Comunicación Política

2 Feb 2012

Los problemas de los referentes fisicalistas


Durante la semana pasada, y aprovechando que ahora estamos de exámenes en la Universidad, he pasado toda la semana en Oviedo y, más en concreto, en la Fundación Gustavo Bueno. Hace tiempo me propusieron que grabase todos los capítulos de mi libro Teoría General de la Información, porque en él apliqué la Teoría del Cierre Categorial de Gustavo Bueno a las teorías particulares sobre el Periodismo y la Comunicación Política y Empresarial.El sistema del cierre categorial es muy exigente; obliga a superar el trámite de los tres ejes- sintáctico, semántico y pragmático- y de las nueve figuras gnoseológicas correspondientes. Entre ellas, el de los referentes fisicalistas. Es decir, quienes seguimos la Gnoseología de Bueno nos vemos obligados a mostrar físicamente nuestras proposiciones. En mis clases, habitualmente lo hago con fragmentos de documentales y escenas de películas. El resultado es muy satisfactorio para los estudiantes.

Sin embargo, no he podido hacer lo mismo en la Fundación Gustavo Bueno. Después de grabar mis clases o lecciones, van a subirlas a la Web para que las pueda ver cualquiera que lo desee.   Ahora bien, si yo introducía escenas, corríamos el riesgo de que nos demandaran por derechos de autor y todas esas cuestiones. Y eso que tanto la Fundación como yo no obtenemos ganancia alguna por facilitar el aprendizaje a quienes lo deseen. Comprendo que ha habido grandes abusos porque hay quienes se han beneficiado, y mucho, por las actuaciones ilícitas que han practicado. Por otra parte, utilizar unos minutos de una película y comentar ésta puede servir también como acicate para que mucha gente la compre lícitamente. Es decir, la enseñanza también puede cumplir una función publicitaria. Esperemos a que se solucionen esos problemas y acabe esa inseguridad jurídica.

Conversaciones con Gustavo Bueno


Por las tardes, y durante hora y media, nos han estado grabando unas «Conversaciones con Gustavo Bueno», unas Memorias orales en las que hemos ido repasando su niñez en Santo Domingo de la Calzada, sus estudios de Bachillerato y Universidad en Zaragoza; sus años de becario en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Madrid y su época de Catedrático de Universidad en Salamanca. Gustavo Bueno tiene 87 años, pero su mente es de una claridad y de una vitalidad que impresiona a quienes le escuchan. Aunque no presume en momento alguno de memoria, recuerda siempre a personajes que tienen cualidades excepcionales o defectos notables. Es decir, que Bueno siempre ha mirado la vida con un prisma humorístico. Incluso, su lenguaje corporal y su paralenguaje acompañan sus palabras muy vívidamente.

Una constante de Bueno es triturar los tópicos. No disimula su ateísmo, ya desde su adolescencia y, sin embargo, no es anticlerical.  Su hermana mayor, Marita, recientemente fallecida, y él se educaron en casa de un tío canónigo de Zaragoza. En Madrid, tuvo como profesores a dominicos y jesuitas que sabían mucha filosofía, teología y lo que antes llamaban Humanidades, profesores ahora ya no se encuentran, porque lo que se lleva es la especialización y, según Bueno, ésta ha llevado a que no sepan abordar los asuntos filosóficos sino desde una perspectiva muy estrecha. Desde siempre, a Bueno le ha gustado relacionar aspectos muy diversos de la realidad y encontrar su sentido. Una de las frases que más estimularon su creatividad, ya desde el Bachillerato era aquélla de «La excepción confirma la regla», que repetía un profesor suyo de Biología. Es decir, que ha llegado a descubrir qué es lo que ponía más su mente en marcha. Y aunque volveré a abordar estas Conversaciones en otras entradas, quiero resaltar otro aspecto que me parece muy importante: A pesar de que muchos nos asombramos de su gran productividad intelectual, él no tiene conciencia de haber trabajado. Es decir, que siempre se ha dedicado a aquello que le gustaba hacer. Incluso, cuando llegó a Oviedo y les comentó a sus compañeros que enseñar en la Universidad era una gran suerte, porque podía explicar lo que quisiera y, además, le pagaban, sus compañeros le dijeron que, por favor, no lo fuese pregonando por ahí, pues estaban en una operación de solicitar subida de sueldo.

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Acerca de este Blog

Felicísimo Valbuena de la Fuente es Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Catedrático en la Facultad de Ciencias de la Información.

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