Avances e investigación crítica en Comunicación Política

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16 Oct 2010

Así hemos titulado el Volumen XV de la Revista CIC Cuadernos de Información y Comunicación, que fundé y sigo dirigiendo, y que edita el Servicio de Publicaciones de la Universidad Complutense de Madrid.

Contexto remoto de este Volumen monográfico sobre Comunicación Política

 El sistema de Bolonia representa un cambio respecto del sistema que ha estado vigente en le Universidad española durante muchos a os.

Cuando toca despedir al Doctorado tradicional, nosotros queremos dedicar este número a una persona que ha sido muy importante para nuestro Departamento, Periodismo III, y para la Facultad de Ciencias de la Información, de la Universidad Complutense de Madrid: Francisco Marcellán Español, segundo Director de la ANECA- Agencia Española para la Calidad de la Educación- y Catedrático de Matemáticas de la Universidad Carlos III.

Hemos recordado muchas veces el día en que vino a exponer sus planes en el Salón de Actos de la Facultad de Estomatología de la Universidad Complutense ante un auditorio que desbordaba la capacidad del salón. Le preguntamos una cuestión muy simple: “¿Cómo es que las Facultades de Ciencias de la Información, más de treinta, no han conseguido ni un solo Doctorado de Calidad?”. Él se mostró dispuesto al diálogo y, seis meses después, la ANECA reconoció dos Doctorados de Calidad de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

El resultado de esta decisión de la ANECA ha sido que nueve estudiantes consiguieron una Beca FPU- Formación de Personal Universitario- en nuestro Departamento. Por tanto, Francisco Marcellán ha sido una persona imprescindible para encauzar el futuro académico de toas esas personas. Entonces, ¿hay motivos para dedicar el Volumen XV de CIC Cuadernos de Información y Comunicación a Francisco Marcellán? Sí, y sobrados. Y cuando lea los artículos de este volumen, creemos que se sentirá orgulloso de haber hecho posible que varios Becarios FPU hayan escrito artículos que han pasado el sistema de evaluación “doble ciego”.

También queremos dedicar este Volumen a la gran investigadora alemana Elisabeth Noëlle-Neuman. Había nacido en Berlín el 19 de diciembre de 1916 y murió el 25 de marzo de 2010, en Allensbach, Alemania. Durante muchos años trabajó contra la corriente dominante. Ella estaba convencida del gran poder de los medios de comunicación y, más concretamente, en las elecciones. Era una gran observadora no sólo de las estrategias verbales de las campañas sino de las manifestaciones no verbales de la opinión pública. Hemos escogido uno de sus artículos, que escribió en 1977, años antes de publicar su célebre libro La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social (1993). El título del artículo es Turbulencias en el clima de opinión: Aplicaciones metodológicas de la teoría de la espiral del silencio.

  Contexto próximo: ¿Por qué un Volumen monográfico sobre Comunicación Política?

 Creo que hay determinados sintagmas que están demasiado inflados de falso prestigio. Puesto a concretar, pienso que “director de cine” y “experto en comunicación política” son dos buenos ejemplos de lo que quiero decir. Efectivamente, cualquiera puede ser director de cine. Conocer y dominar el lenguaje cinematográfico es mucho más fácil de lo que parece. Incluso, dirigir una película está al alcance de quien tenga medios económicos para hacerla realidad. Ha habido directores de cine que eran unos buenos artesanos y podían dirigir hasta siete películas al a o. Tanto trabajo no equivalía a que dirigieran buenas películas. ¿Es una falsedad afirmar que la calidad de una película depende de la de su guión?. Grandes directores de cine, que dominaban muy bien su oficio, fracasaron cuando no pudieron contar con un buen guión. Por tanto, el prestigio del sintagma “director de cine” depende del trabajo sin reconocer de un buen guionista. Y muchos directores se apropian de un mérito que, en gran parte, no les pertenece.

Lo mismo ocurre con el sintagma “experto en comunicación política”. Hay muchos de estos expertos, sí, pero ¿quién tiene ideas válidas?. Muy pocos. En este mismo Blog he dedicado varias entradas a Julio Feo quien, a mi entender, es el único experto que ha demostrado en Espa a que sabía muy bien lo que se hacía. Mostró que, detrás de los anuncios electorales de Felipe González en la campa a electoral de 1982, había ideas. Él ha llegado a decir que aquella entrevista le ganó algunas enemistades, porque el periodista hacía recaer todo el mérito y las decisiones finales en Julio Feo, cuando realmente la campaña fue el trabajo de todo un equipo. En cualquier caso, las ideas de esa campaña electoral volvieron a ser las mismas en las tres elecciones generales que ganó Felipe González, aunque las imágenes fueran diferentes. Por eso son tan importantes las ideas.

Lo que más nos animó a dedicar este Volumen XV a Comunicación Política fue comprobar que también había “estudiosos” universitarios que tenían demasiado inflado su “prestigio”, pero que cuando nos poníamos a examinar sus escritos, éstos se descomponían como el Conde Drácula cuando le daba la luz. Sí, es posible que un profesor de Universidad imparta Comunicación Política durante años y, sin embargo, demuestre unas carencias teóricas elementales.

La calidad de las ideas en Comunicación Política no depende de la situación administrativa de sus autores. Nos ha venido muy bien tener presente este criterio, de acuerdo con nuestra perspectivas de suponer que hay prestigios aureolares que no se corresponden con la realidad. Tampoco depende la calidad de las aportaciones de pertenecer a una asociación de comunicación política. Sobre este asunto, voy a reproducir un fragmento de Eric Berne a propósito de la Dinámica de Grupo:

“El estudiante debe tener en cuenta que, proporcionalmente, anta o hubo en el mundo tantas personas inteligentes como las hay ahora. En cuanto pensadores, muchos de ellos estuvieron relativamente aislados, y tuvieron la ventaja adicional de no verse trabados por las exigencias de la tecnología metodológica y material, ni por la necesidad de adaptarse a imperativos académicos o periodísticos. De ahí que pudieran concentrarse, en tan considerable medida, en la claridad del pensamiento. (En la actualidad, esa posibilidad sigue existiendo, pero hay que evitar más y más diversas presiones, trivialidades y distracciones.)” (Berne, Eric: Introducción al tratamiento de grupo. Barcelona, Grijalbo,1983: 230).

Seguiré dedicando algunas entradas al contenido de este Volumen XV.

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Acerca de este Blog

Felicísimo Valbuena de la Fuente es Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Catedrático en la Facultad de Ciencias de la Información.

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