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Guía rápida para armar estrategias electorales ganadoras


Guía Campaña

Tras la contienda interna, cuando el candidato de una organización política es seleccionado para competir por un cargo de elección popular, todo parece ir más rápido. El consultor Amaury Mogollón compartió las claves para aprovechar el tiempo al máximo, optimizando recursos y se alcance el principal objetivo de campaña: ganar la elección.


Mogollón es CEO de la consultora Acción Polítik, conferencista internacional y consultor en campañas electorales y gobiernos latinoamericanos. En el artículo titulado “Ya soy candidato. ¿Y ahora qué? Guía rápida para armar estrategias electorales ganadoras”, para la Revista Beerderberg, entrega los pasos desde el momento cero, hasta el día clave de los comicios.

0. Si se quiere ganar, es vital ponerse en manos profesionales: se ahorrará tiempo, dinero y se colocará al candidato a un paso de la victoria.

Para Mogollón, “la consultoría política es probablemente una de las herramientas más eficientes y fructíferas en el acompañamiento del candidato hacia su victoria electoral”.

1. Inicio del proceso de investigación electoral, a través de estudios de opinión pública: “la investigación electoral pretende manejar información… y la información es poder”.

El autor explica que “deberá apuntalar en las siguientes direcciones: estadísticas de las últimas cuatro elecciones, conocer a los adversarios, establecer qué quiere la gente, indagar sobre las leyes electorales vigentes”, lo que se convertirá en la base de la estrategia.

2. Planteamiento de objetivos electorales.

Según el experto, tras la investigación surgen los números a los cuáles el candidato desea y puede obtener: “¿Cuántos votos se pueden lograr? ¿Qué electores cuenta la candidatura? ¿De qué extracto socioeconómico se originan? ¿Población rural o urbana? ¿En qué se diferencian los votantes de la candidatura con los de los competidores? ¿Qué dinero cuenta la candidatura para llegar al día de la elección?”.

3. 4X1, cuatro preguntas para el candidato: ¿Por qué van a votar por mí?, ¿dónde debo enfocar mis esfuerzos?, ¿cómo puedo generar credibilidad?, ¿qué represento yo en esta contienda y por qué?

Para el experto, “los esfuerzos de la campaña deben dirigirse fundamentalmente en los nichos electorales donde la candidatura genera una ‘simpatía dudosa’ y no así en el ‘voto duro’ ”.

4. Definición del mensaje… una historia que contar.

Se caracteriza porque responde a una pregunta concreta: ¿por qué se presenta una candidatura como opción real de poder?, y debe contar con la fuerza de la historia y la fuerza de quién la cuenta, y resaltar valores democráticos y honestos, según Mogollón.

5. Organización electoral y organigrama de campaña.

Para el autor, “en el comando, la organización debe ser como el funcionamiento de un reloj suizo: precisión milimétrica y efectividad absoluta. Sin embargo, los pasos concretos son los que caracterizan que esa pieza de relojería fina marche sin contratiempos. Para ello debe existir un organigrama de campaña en el que se establezcan con claridad de manantial, las distintas responsabilidades del equipo”.

6. Posicionamiento, con sello personal.

Mogollón advierte que es clave “ser auténtico depositario y transmisor de los valores que promueve su candidatura, haciendo posible su conexión con los electores duros, y cada vez más ir generando simpatías en otros nichos electorales”.

7. Dónde buscar los votos

El autor distingue algunos sectores: 1- Voto duro, que son los electores que el candidato tiene como base electoral. 2-  Voto débil, aquellos votantes que no se sienten especialmente vinculados con la candidatura pero podrían ser susceptibles de convencer para sumar voluntades. 3- Votos switchers, aquellos que algunas veces de forma equivocada se conocen como indecisos, que barajan siempre alternativas, y pueden inclinar la balanza sorpresivamente.

8. Presupuesto detallado, con ingresos y gastos, según intensidad de la campaña.

9. A pocos días de la contienda final, candidato firme y con ideas, conquista votos.

El autor resalta que “ningún medio debe ser descartado, eso sí, el medio acorde al público y sector al que vaya dirigido. Pero siempre contando su historia, que permanecerá intacta, si nada ha enturbiado la campaña. Así el elector tiene una radiografía de su candidato bastante certera de lo que éste ha vendido”.

10. ¡A ganar la elección!

Mogollón concluye con la importancia de seguir los objetivos y los estudios de opinión para realizar una combinación de estrategias tradicionales y modernas que identifiquen con todos los segmentos y públicos objetivos (en medios también tradicionales y modernos). “Las campañas electorales estructuradas y con poco espacio para la improvisación pueden alcanzar el éxito de los objetivos planteados: llevar a la victoria a un candidato”, puntualiza.

– Redacción Máster Comunicación Política Y Empresarial