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España, a la cola mundial en calidad de las instituciones y confianza en la clase política


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España presenta falta de calidad institucional y un destacado y creciente descrédito de la clase política. Así lo ha puesto de manifiesto el Foro Económico Mundial Davos que se celebra estos días donde sitúa a España en el puesto 104 de 137 países en cuanto a confianza en la clase política. Por detrás solo aparecen Estados en los que la corrupción o la mala gestión gubernamental alcanzan altas cotas como Grecia, Italia, Colombia o Venezuela.

Éste es el resultado de una encuesta mundial que organiza el Foro Davos y que coloca también a España a la cola mundial en otros indicadores sobre calidad de las instituciones, como el peso de la burocracia, la malversación de fondos públicos o el pago de comisiones ilegales. Este capítulo, junto a la ineficiencia del mercado laboral, perjudican la posición competitiva de España, que también figura entre los 15 países más endeudados del mundo al rondar el 100% de su PIB.

Con todos los indicadores a la vista, España queda finalmente en el puesto 34 en la clasificación internacional de competitividad tras retroceder dos peldaños con respecto al informe de 2017 y lejos de los 20 primeros países a los que aspira pertenecer.

Sin lugar a duda los intereses empresariales y las decisiones gubernamentales están interrelacionados. Sin embargo, un mensaje puede quedar silenciado porque puede perderse entre la infinidad de normas, leyes y legislación existente.

Precisamente, en el terreno nacional, la confianza de los españoles en el futuro de la situación política se ha hundido en los últimos años, especialmente motivado por acontecimientos como el desafío del soberanismo catalán, las tramas de corrupción que salpican a partidos políticos y la irrupción de nuevas formaciones en el parlamento.

Actualmente las instituciones tienen ante sí el gran reto, y responsabilidad, de ofrecer una imagen transparente y convincente, algo que debe trabajarse especialmente en el terreno de la Comunicación con la sociedad. En este sentido, el punto de partida de cualquier programa de comunicación política e institucional en España, tanto si se trata de unas relaciones con los gobiernos como una campaña de conocimiento público, se trata de una imagen completa de aquellos que deciden en las esferas de poder, de quienes pueden influir a estas personas y de qué rutas se les pueden ofrecer a ellos como forma efectiva para transmitir su mensaje con seguridad. Esto es esencial porque en un país descentralizado conviven diferentes esferas de poder.

Es importante además, que instituciones y representantes políticos españoles tengan además un contacto con los nuevos canales sociales y las nuevas tecnologías de la información. Internet se ha convertido en una herramienta indispensable para aprovechar las oportunidades de contacto con la sociedad y mejorar los ratios de reputación.

-Redacción Máster en Comunicación Política y Empresarial