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El mensaje subliminal de la Comunicación no verbal


Sin nombre

Los gestos nos delatan. No podemos evitar enviar mensajes no verbales a los demás, sin embargo, es posible “entrenarse” para enviar los correctos.

Aunque no existe un manual mágico de técnicas en cómo manejar la comunicación no verbal para alcanzar el éxito, sí es importante atender a los cinco tipos de gestos diferentes que todos los humanos realizamos, según establecieron en 1969 los psicólogos norteamericanos Ekman y Friesen, y tener siempre en cuenta el contexto en el que se producen.

  • Gestos emblemáticos: tienen una traducción verbal concreta sin necesidad de usar palabras, y son perfectamente comprendidos sin más explicación. Uno de los más populares y universales es la típica señal con el puño cerrado y el pulgar hacia arriba, para indicar que todo va bien.
  • Gestos ilustradores: son los que acompañan el discurso, forman parte del mismo y lo enriquecen. Se emplean para representar visualmente lo que se dice. Están estrechamente asociados a la credibilidad. Forman parte de nuestra personalidad, por lo que debemos tener mucho cuidado a la hora de cambiarlos intencionadamente, para no resultar artificiales.
  • Gestos reguladores: los que utilizamos para facilitar el flujo de la comunicación y para interactuar con los demás. Con ellos indicamos, por ejemplo, que hemos terminado de hablar o que esperamos una respuesta. Ofrecer la mano para saludar, o levantarla para “frenar” a nuestro interlocutor, son gestos ilustradores frecuentes.
  • Gestos adaptadores: son aquellos movimientos que realizamos tocando nuestro propio cuerpo o manipulando algún objeto, como ajustarnos los puños de la camisa o llevarnos la mano a la boca. Están vinculados fundamentalmente al manejo de las emociones. Se incrementan con la tensión y el estrés -como los típicos tics nerviosos-. También nos sirven para controlar o disimular nuestro estado emocional, o para ayudarnos en la concentración.
  • Gestos manifestadores de afecto: también están vinculados a las emociones, pero se diferencian de los adaptadores por su papel en la socialización: nos sirven para comunicar a los demás nuestros sentimientos. Se aprecian fácilmente por las expresiones faciales que los acompañan, y por los movimientos de las extremidades superiores y la postura corporal de acercamiento.

En el contexto laboral, podemos aplicar técnicas no verbales que transmiten confianza y credibilidad.

  • El contacto visual es la herramienta principal para el establecimiento de conexiones no verbales con los otros. Nos permite comunicar el nivel de participación en la conversación, así como el interés que le ponemos y si nos resulta agradable o no. Es muy útil también en las reuniones con más de dos personas.
  • La comunicación a través del tacto es otro comportamiento no verbal importante. Un buen apretón de manos permite sacar el máximo provecho a una primera impresión.
  • La vestimenta dice mucho acerca de nuestra actitud y nuestra profesionalidad.
  • Pose y presencia. Una mala postura, por el contrario, envia un mensaje de baja autoestima y poca confianza. Ya sea de pie o sentado, es importante tener la espalda estirada, expandir los movimientos con los brazos y mantener las piernas firmes.
  • Responder a las señales no verbales de los demás. Prestar toda la atención al interlocutor también pasa por captar su lenguaje no corporal. En cualquier caso, la clave está en mostrar empatía.

– Redacción Máster en Comunicación Política y Empresarial