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Cómo vencer el miedo a hablar en público


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El miedo a hablar en público es una de las fobias más comunes en el desarrollo profesional. De hecho, un 75% de la población sufre algún sentimiento de ansiedad o nerviosismo al hacerlo, según un estudio realizado por Adecco sobre glosofobia.

Ya sea para enfrentarse a una entrevista de trabajo, una tertulia o un auditorio, claridad, orden, entusiasmo y persuasión son aliados fundamentales para una buena oratoria. En los negocios o en cualquier otra actividad, la forma en que hablamos será la referencia por la que se juzgará, aceptará o rechazará al locutor. Cómo transmitir una idea condiciona el interés de ésta: el tono, la pronunciación y el volumen influyen en la atracción que puede generar un mensaje.

“El primer síntoma de miedo a hablar en público es evitar este tipo de situaciones a cualquier precio, pese a que ello implique la pérdida de oportunidades”, dice el formador en oratoria, debate y comunicación Carles Lombarte, autor del método que lleva su apellido. En El método Lombarte, el experto explica que la única forma de superar este temor es encontrando el origen, que en la mayoría de los casos siempre es el mismo: el miedo al ridículo

Lombarte, la clave de su método es que recoge lo que ha funcionado desde Aristóteles hasta Obama, pasando por Demóstenes de Peania o el rey Jorge VI, que, a pesar de ser tartamudos, consiguieron dominar el arte del discurso. Como Susan B. Anthony, cuyo hándicap era simplemente ser mujer y, aún así, pronunció uno de los mejores discursos de la historia para luchar por el derecho a votar.

Los 10 mandamientos del método Lombarte

1. Sé un experto de tu tema. Cuanto mejor domines el tema, más difícil será equivocarte o quedarte en blanco durante la exposición.

2. Relativiza las consecuencias. ¿Qué es lo peor que podría pasar?

3. Practicar y simular la puesta en escena para dirigirse a un público da seguridad y ayuda a corregir posibles fallos. Grabar tu exposición y verla después ayudará a identificar errores y tenerlos en cuenta.

4.  Pensar en positivo ayuda a disminuir parte de la presión, mejorando el resultado.

5. Una respiración correcta te ayudará a relajarte y a bajar el ritmo cardíaco, evitará que te tiemble la voz y favorecerá una imagen relajada y segura de cara a los oyentes.

6. Los silencios no son malos. Cuando estamos nerviosos tendemos a llenar todos los silencios de palabras. Sin embargo, a veces es mejor callar por unos segundos, incluso los silencios, comunican

7. Poco a poco.  Según Lombarte, “en vez de enfrentarte de golpe a hablar en público con muchas personas, empieza poco a poco, primero con alguna persona de confianza, después empieza con dos o más y así hasta que poco a poco vayas perdiendo el miedo”.

8. El lenguaje no verbal. Los gestos transmiten información sobre el estado de ánimo, sentimientos e intenciones del locutor. Prestar atención a los hábitos, gestos y comportamientos de los expertos y tómalos como referencia para adoptarlos en tu discurso.

9. Las apariencias sí importan. “Cuanto más profesional sea tu aspecto, más confianza sentirás frente a la audiencia”, aconseja el experto.

10. Y por su puesto, la clave: confía plenamente en ti. Si no lo haces tú, tu audiencia tampoco lo hará.

– Redacción Máster Comunicación Política y Empresarial