LA INTELIGENCIA ANTE EL LABERINTO: ESTRATEGIAS (3) SENTIDO DE LA REALIDAD

En: Comunicación Empresarial|Comunicación y Análisis Transaccional

26 Mar 2014

En el desempeño de un puesto de trabajo, es muy importante distinguir tres etapas: a) Llegar; b) realizar; y c) marcharse,

En a) y cuando alguien lleva un tiempo realizando sus tareas, es importante hacerse un mapa interior de la situación, más que de las personas por separado. Y hay que partir de la situación, viéndola como es y no como a uno le gustaría que fuese.

Esto, que tan fácil es de decir, no lo vemos muy confirmado en la actuación de muchas personas. Y es que la visión de la realidad no es algo que la persona crea de la noche a la mañana, sino que viene de muy atrás, probablemente de los primeros años de la vida.

LOS TRIÁNGULOS DE JENNINGS

Para Eugene Emerson Jennings, uno de los mayores peligros es el infantilismo. Es decir, actuar ante la realidad con el mismo esquema que la persona se creó cuando era niño. El triángulo primero estaba formado por el Padre, la Madre y el Niño. Los lazos de unión eran muy estrechos y el Niño se sentía protegido. Pero después el triángulo se fue agrandando, al notar las diferencias que existían entre el y sus padres, y entre los padres entre si. Se produjo un fenómeno de idealización, magnificación o reificación. Vio a sus padres mas allá de las proporciones que ellos tenían. Por otra parte, el niño, cuando es pequeño, es ambivalente y discurre entre el amor y el odio constantemente. Y clasifica a las personas atendiendo a si estas le quieren -y entonces son buenas-; o si no le quieren -y entonces son malas.

Un paso más es la generalización. El niño, a base de su reducida información, empieza a generalizar. Y el triángulo toma otra configuración. En un ángulo están los padres y todo lo que su casa significa. En el otro está el grupo de compañeros. Y en el tercero están ellos mismos. La influencia del grupo sustituye a la que antes ejercía uno de los progenitores.

El triángulo, según va pasando el tiempo, se va ensanchando y, como dice Jennings en sus obras, va a convertirse en patrón básico de la crisis. Sólo que, en lugar de estar los padres, está la autoridad, y en lugar del grupo de amigos, esta la organización.

He desarrollado este asunto en dos entradas de este Blog. Aquí están los enlaces

http://www.master-comunicacion.es/blogcomunicacion/general/los-conflictos-3-tres-tipos-de-ansiedad-empresarial/

http://www.master-comunicacion.es/blogcomunicacion/comunicacion-empresarial/la-crisis-centrada-en-el-yo-y-sus-consecuencias-en-la-comunicacion-empresarial/

EL PATRÓN DE CONTROL COMUNICATIVO DE MILLER Y STEINBERG

Para Gerald Miller y Mark Steinberg, la persona desarrolla, desde la infancia, patrones de control comunicativo, que están basados en procesos transaccio-relacionales y operan en situaciones transaccio-relacionales.

Un patrón de control comunicativo incluye: las necesidades sociales de una persona; las respuestas de comunicación de otras personas que ayudan a satisfacer esas necesidades; y los procedimientos de control de comunicación que una persona utiliza para lograr respuestas recompensantes. Como podemos ver, tanto en Jennings como en Miller y Steinberg, las necesidades están al comienzo de los esquemas. Lo que en el primero aparece como objetivo que satisface las necesidades, en el segundo aparece como respuesta recompensante. Pero en los dos están presentes los pasos que hay que dar para que satisfacer la necesidad. Según la persona logre satisfacer o no sus necesidades, desarrollará un triángulo básico o patrón de control comunicativo.

¿Qué es lo que diferencia a la necesidad biológica de la social? Si la primera no es satisfecha, ocurrirá, en último extremo y con toda certeza, la muerte. La segunda es la que surge o es satisfecha en un contexto social, estando fundada primariamente en contextos de comunicación no interpersonal, e incluyendo una dependencia en la respuesta o serie de respuestas de otra persona o personas. La conciencia de la necesidad puede no estar a un alto nivel. De hecho, es probable que la mayoría de las personas no puedan especificar claramente sus mayores necesidades sociales. Sin embargo, tanto Jennings como Miller resaltan el hecho de que estas necesidades tienen unos efectos significativos a nivel de conducta y de relación. La satisfacción o su falta aumentan respectivamente la autoestima o la ansiedad, influyendo seriamente las transacciones sociales de la gente.

Miller y Steinberg recogen la definición de madurez que algunos autores han ofrecido: aceptación de la responsabilidad de la felicidad propia, que ellos adaptan de la forma siguiente: «La madurez incluye la aceptación de la responsabilidad de satisfacer las necesidades propias». Las formas de satisfacer estas necesidades no son innatas. sino aprendidas.

Un niño necesita frecuentemente ser sostenido. Si la madre es sensible, tratara de adelantarse a las necesidades del hijo y ofrecerle suficiente ayuda y satisfacción de la necesidad. Sin embargo, a la madre le es imposible estar atenta todo el tiempo. El niño se siente molesto y llora, y la madre le calma. Aprende a asociar satisfacción de una necesidad y presencia de la madre, con lo cual empieza a experimentar que él puede participar en el proceso de su propia satisfacción. Empieza, después, a creer en «el poder mágico de las palabras», según Sullivan, para satisfacer necesidades. Los padres le instruyen sobre cómo comportarse para pedir las cosas, en lugar de gritar. Puede aprender de la televisión, de ver cómo se comportan otros amigos, etc.

En resumen, una persona desarrolla un patrón de conducta cuando su conducta es consistente y predecible, y tiende a repetir secuencias características de discurso y gesto. Los elementos que pueden variar son:

1) los procedimientos específicos de control que son premiados e incorporados;

2) los tipos de personas que están asociadas con las conductas recompensadas; y

3) las situaciones en las que surgen y son satisfechas las necesidades.

Estos elementos variables tomarán diferentes valores dependiendo de las experiencias particulares de aprendizaje de unos individuos dados.

Un factor posterior de complicación incluye el grado en que un individuo generaliza, partiendo de la situación original de aprendizaje, o dicho de otra manera, la amplitud de sus categorías: «situaciones de resolución de conflictos» y «gente-como-mis-padres». Para unas personas, todas las situaciones conflictivas son las mismas, y la misma respuesta es desencadenada por cada conflicto. Para otras, las situaciones conflictivas varían grandemente, y cada una requiere una estrategia diferente de control. Unos individuos piensan que todas las personas están igualmente dispuestas a dar respuestas recompensantes a la misma estrategia de control; otros aprenden que personas diferentes dan estrategias variantes.

Volviendo al infantilismo de que habla Jennings, si una persona no adquiere un sentido de la realidad, viendo los acontecimientos como son, las actitudes que se tomen en la organización serán una repetición de los patrones infantiles, sin discriminar situaciones. Al chocar las actitudes propias con la realidad, y agravarse por las complicaciones del stress, la persona incurre en neurosis o psicosis. De nuevo hace falta tiempo para juzgar acertadamente las situaciones, para dejar obrar al Adulto, como lo entiende Eric Berne. Este tiempo es precioso por lo difícil de conseguir en una situación en la que hay que improvisar ante un estímulo no anticipado. Pero la práctica, como en todos los métodos y modelos, es esencial para que la persona adquiera soltura

Máster Comunicación Empresarial

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Acerca de este Blog

Felicísimo Valbuena de la Fuente es Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Catedrático en la Facultad de Ciencias de la Información.

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