La CIA y la Guerra Fría Cultural, un libro muy importante en Comunicación Política

En: Comunicación Política

14 Mar 2011

He dedicado tres entradas al libro El fin de la inocencia, de Stephen Koch, porque creo que es uno de los libros en el que podemos encontrar varios asuntos decisivos en la historia de la Comunicación Política. Ahora voy a ocuparme de otro libro que viene a ser el reverso del anterior. Se trata de La CIA y la Guerra Fría Cultural, de Frances Stonor Saunders. Es un libro muy bien documentado y un modelo de cómo hacer periodismo de investigación.

 En resumen: Frente al trabajo de propaganda que ideó y planificó Henri Münzenberg a favor de Stalin, y que documentó tan bien Stephen Koch, el libro de Frances Stonor Saunders centra el mismo trabajo de planificación y puesta en marcha de las operaciones de la CIA en cuatro personajes el frente cultural: Michael Josselson, Melvin Lasky, Nicolas Nabokov y Sidney Hook. Los cuatro desarrollaron un gran tinglado de organizaciones, publicaciones, Congresos y actos para contrarrestar la gran ventaja que los soviéticos tenían en el frente cultural. O por decirlo con un término que estuvo de moda al comienzo de los cincuenta, que luego perdió fuerza y hace unos años volvió a resurgir y mantiene un vigor extraordinario: crearon extensas «redes» para vacunar contra el contagio del comunismo y facilitar que la política exterior norteamericana consiguiese sus objetivos. Estos eran los fines de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que financiaba prácticamente todas las actividades, para promover una idea: Que el mundo necesitaba una «pax americana», una nueva época ilustrada, a la que se bautizaría como «el Siglo americano».

 ¿En qué coincidían y en qué se diferenciaban los soviéticos y la CIA?

 Al igual que los soviéticos tenían como una de sus prioridades fundamentales ocultar que ellos estaban moviendo las múltiples escenografías en que desarrollaban su propaganda, la CIA procuró, por todos los medios, que su influencia pasase desapercibida. Y al igual que los soviéticos lograron un gran éxito en su trabajo de ocultación, la CIA llegó tarde, pero también logró, en gran medida, lo que quería. Coincidían en querer captar a los hombres y mujeres más inteligentes que había en Europa y Estados Unidos para que transmitieran un concepto favorable del comunismo y de la democracia.

De acuerdo con el modelo de Ray Eldon Hiebert sobre comunicación política – para mí, el mejor, aunque estoy dispuesto a cambiar de opinión cuando alguien me presente una alternativa muy bien fundamentada- , las cuatro estrategias de la comunicación política son: Reserva, Publicación, Puesta en Escena y Persuasión. Pues bien, la CIA estaba muy interesada en la Reserva- es decir, en pasar desapercibida- y en la Persuasión (Publicidad y Propaganda). La Publicación y la Puesta en Escena fueron medios. ¡Qué casualidad tan poco casual!. Eran las mismas estrategias en las que estaba interesado el Komintern.

¿Qué diferencias advierto en la forma de actuar el Komintern- que luego se llamó Kominform- y la CIA?  Se diferenciaban en que muchos de los que participaron en las actividades que la CIA promovía eran antiguos comunistas, desengañados por los giros del estalinismo y por las crueldades que éste llevó a cabo. Eso fue una gran ventaja para la CIA, pues aunque los cuatro hombres citados llegaron con mucho retraso a la confrontación cultural, pudieron recuperar mucha parte del terreno perdido porque contaban con quienes conocían muy bien a los soviéticos y sus maneras de actuar.

También me ha llamado la atención que personajes tan célebres como André Malraux y Ernest Hemingway estuvieran primero en Congresos organizados por los estalinistas y, después, en Congresos y actos organizados por los hombres de la CIA. Siempre he pensado que estos dos personajes llevaron vidas mucho más interesantes que sus ideas. Como les ocurría a los románticos. Ahora bien, extraer ideas políticas sólidas de las vidas de estos dos hombres está muy cercano a meterse en un pajar para buscar una aguja. Vamos, igual que encontrar ideas políticas sólidas entre los románticos.

Los dos libros que he comentado, una mina de guiones de cine

Del libro de Koch y del de Saunders pueden salir excelentes guiones de cine, mucho, pero que mucho mejores, que el de El buen Pastor, la primera de las películas que Robert de Niro dirigió de una trilogía que pretende hacer la historia de la CIA. Nunca he visto en mi vida que a un actor, como Matt Damon, le paguen millones de dólares por no mover los músculos de su cara durante toda una película. No sé si De Niro está actuando en tantas películas sólo para reunir dinero y dirigir la segunda de su plan- un precedente extraordinario fue Orson Welles- . Sin embargo, parece tan aturdido que debería hacer lo que prácticamente la totalidad de los directores de cine españoles y europeos: Recluirse en sus casas o mansiones, renunciar a su vida subvencionada (esto no es aplicable a De3 Niro) y dedicarse a escribir buenos guiones.

Máster Comunicación Política

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Acerca de este Blog

Felicísimo Valbuena de la Fuente es Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es Catedrático en la Facultad de Ciencias de la Información.

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